Las hechuras de este arranque de temporada anticipaban el escenario perfecto para que, más temprano que tarde, se desencadenara un incendio como el que Mercedes tuvo que sofocar este sábado en Canadá, donde sus dos pilotos, Kimi Antonelli y George Russell, sacaron las uñas y se liaron a arañazos en la sprint. La osada maniobra de adelantamiento que intentó el italiano sobre su compañero le costó al boloñés perder la segunda plaza en favor de Lando Norris, que sacó tajada del fuego amigo que se desencadenó en la marca de la estrella. El incidente, además, sirvió para presentar una faceta desconocida de Antonelli, a quien se lo llevaron los demonios hasta el extremo de pedir, por la radio, una penalización para su vecino de taller. “Esto es muy sucio. Esto debe ser penalizado. Ya estaba a la altura de su retrovisor”, soltó el líder de la general, en referencia a la defensa que hizo Russell, que nadie, ni los comisarios de Montreal, ni los jefes de Mercedes, vieron fuera de lugar. “Mantengamos esto bajo control. Centrémonos en Norris”, le trató de calmar Peter Bonnington, Bono, su ingeniero de pista. “¡Me da igual! Me ha echado fuera”, insistió Antonelli, sonoramente cabreado, tanto que llevó a Toto Wolff, el director, a intervenir: “Kimi, concéntrate en la conducción, por favor, no en lloriquear por la radio”.Lejos de agobiarse, el incidente en la prueba corta dio paso a la versión más voraz de Antonelli, que en episodios como el del circuito Gilles Villeneuve deja claro que de chiquillo no tiene nada. El chaval canalizó la rabia de la mejor manera posible para dominar la mayor parte de la cronometrada, aunque no la sección importante, la última (Q3), en la que Russell le birló una pole que parecía perdida. “Es lo más excitante del mundo cuando llega en el último momento y de no se sabe dónde”, dijo el corredor de Norfolk, que este domingo (22:00, Dazn) arrancará sin tráfico delante, por segunda vez este curso. A su lado lo hará Antonelli, que promete batalla para defender su liderato en el Mundial, y devolverle la jugada. Ambos parten como favoritos a jugarse el triunfo después de firmar el cuarto doblete en parrilla de cinco posibles, en otra demostración del poderío del fabricante alemán, cuyo mayor dolor de cabeza será gestionar el estado de ánimo de sus dos chicos. Carlos Sainz saldrá el 15º, en un fin de semana que parece dejar entrever una ligera mejoría de Williams, mientras que Fernando Alonso lo hará el 19º subido a un Aston Martin que todavía no está para nada.“Hemos hablado esta mañana. Somos pilotos, sabemos qué hacer y nos tenemos respeto”, reflexionó Russell, que de forma inesperada encontró el método para extraer todo el potencial posible de un coche más preparado para las condiciones que se darán en la carrera, lluvia y frío, que para la cronometrada. Las dos vueltas de preparación fueron claves para que el autor de la pole emergiera de no se sabe muy bien dónde.El domingo se prevé movido, habida cuenta de la poca información recabada del comportamiento de estos nuevos bólidos, en mojado, y del rifirrafe que puede repetirse entre las dos Flechas de Plata. “Como equipo, tenemos que ser muy claros acerca de qué tipo de campeonato queremos. Hemos dejado hablar a George y a Kimi, y les hemos preguntado qué preferían. Ellos han elegido que quieren correr libremente”, tercia Wolff, que, eso sí, avisa: “Todo cambiará si se tocan”.
Arañazos en Mercedes: pole para Russell en Canadá, tras enzarzarse cera con Antonelli
El británico y su compañero se las tienen en la ‘sprint’ previa a la cronometrada, que les vuelve a colocar el uno al lado del otro










