Jap�n es un pa�s que adora los coches y que viaja mucho en tren. Ning�n otro lugar del mundo tiene tanto volumen de pasajeros por kil�metro de v�a. Su red ferroviaria se la reparten decenas de empresas, en su mayor�a privadas, y tiene un enorme impacto en el desarrollo urban�stico. La culpa es de una ley del suelo bastante permisiva que ha facilitado la construcci�n de muchos barrios junto a las l�neas f�rreas para dotar a las ciudades de un r�pido acceso a los centros urbanos.Activa desde 1964 y pionera a nivel mundial, su l�nea de alta velocidad, que tiene el nombre de Shinkansen, no ha registrado nunca un accidente mortal por descarrilamiento o colisi�n, es puntual y en sus vagones el tono elevado de voz -generalmente nacido de las cuerdas vocales de alg�n turista occidental- es reprendido con cortes�a principesca.El tren procedente de Nagoya se detiene en Mishima, municipio de unos 100.000 habitantes. Los siguientes 25 kil�metros de trayecto hacia Woven City, la ciudad m�s futurista del mundo, hay que hacerlos por carretera.Estamos en Susono, prefectura de Shizuoka, que suena a comisar�a de pel�cula de cine negro de Akira Kurosawa ambientada en un caluroso verano. Si desean una orientaci�n geogr�fica m�s concreta, basta con levantar la vista. Woven City se encuentra a los pies del Monte Fuji, s�mbolo nacional que a estas alturas del a�o todav�a mantiene nieve en su cumbre.EL MUNDO es el primer peri�dico espa�ol que ha podido cruzar las puertas de este proyecto colosal levantado por la compa��a Toyota.Desde el pasado mes de septiembre, cuando concluy� la primera fase de las obras, este enclave reci�n fundado acoge a su primer centenar de habitantes de los 2.000 previstos. Su superficie prevista alcanza las 70 hect�reas.El censo de la ciudad entretejida -as� puede traducirse del ingl�s woven city- se divide en dos grupos claramente diferenciados. Por una parte est�n los residentes, denominados con el gentilicio de weavers (en espa�ol, tejedores) y por la otra, los inventores, es decir, ingenieros y cient�ficos tanto de Toyota como de otras empresas, startups e instituciones.�C�mo conviven estos habitantes? Woven City es en realidad un laboratorio dedicado a explorar nuevas soluciones de movilidad en el que, por primera vez, la investigaci�n es probada en un contexto urbano real. La ciudad es en s� un gigantesco experimento en el que se intenta demostrar la viabilidad de un producto, de un m�todo o de una idea. En definitiva, unos inventan y otros prueban los inventos.Para saber m�sA pesar de que el d�a es lluvioso, muy del estilo de Blade Runner, este desarrollo no tiene nada que ver con la est�tica ciberpunk repleta de neones tan de la Osaka que sirvi� de inspiraci�n a la pel�cula de Ridley Scott. Tampoco se parece al futuro alternativo que proyecta la cultura japonesa del manga. No imita a la Neo-Tokio de Akira, la mar�tima y ultra tecnol�gica New Port City de Ghost in the Shell ni tampoco se asemeja a la versi�n arquitect�nica de Tsutomu Nihei plasmada en Blame!. El dise�o de Woven City es m�s sobrio, pulcro y, sobre todo, ordenado.�Queremos transformar esta ciudad en un lugar donde la gente diga 'intent�moslo' y en un lugar donde podamos seguir adelante, incluso si fracasamos�, dijo Daisuke Toyoda, vicepresidente s�nior de Woven by Toyota, en la apertura a los medios de la ciudad el pasado mes de abril.Fascina lo disruptivo del concepto aprende, equivoc�ndote en una cultura tan perfeccionista como la nipona. Pero para eso el esp�ritu del proyecto se basa en un sistema de jerarqu�a en innovaci�n construido desde abajo. Tanto que la experiencia de juego de un cr�o aporta tanta informaci�n a los creadores como un test de un ingeniero de la mejor universidad polit�cnica.Eso lo comprueba a diario Jota Oishi, jefe de equipos de producto de Toyota, que vive en la ciudad con su familia. Su hijo de 10 a�os ejerce de inspector tecnol�gico. Cada d�a el cr�o chequea el funcionamiento del software de los robots con los que interact�a y reporta cuando este se atasca.�Si la curiosidad de los ni�os los impulsa a corregir equivocaciones que no hemos detectado significa que son capaces de conversar con los desarrolladores en igualdad de condiciones�, dice Oishi. �Este concepto no s�lo es positivo para �l, sino tambi�n para los padres�.No hay juez m�s implacable que un ni�o con un juguete. Todo padre lo sabe.El trazado de Woven City permite caminar, desplazarte en scooter el�ctrico y en veh�culos aut�nomos.De tener �xito los ingenios en los que se trabaja en el Centro de Invenci�n de Woven City, podr�an ser una realidad a lo largo de la pr�xima d�cada en Madrid, Chicago o Bangkok. El objetivo es que estos experimentos pasen a convertirse en la �nueva normalidad�.�En qu� consiste realmente este banco de pruebas? Lo mejor es explicarlo con ejemplos cotidianos. Un residente que a�n no ha llegado a su casa puede regular la iluminaci�n y la calefacci�n con sus apps de dom�tica y usando s�lo un sistema de control biom�trico para abrir la puerta. Cuando salga a la calle se encontrar� con tres tipos de v�as, cada una con sus ritmos y servicios. En lugar de la jerarqu�a vial tradicional que conocemos, en el que los coches dominan con mano de hierro el espacio p�blico de las ciudades que conocemos, aqu� hay tres divisiones. Una es exclusiva para los peatones, mientras que otra permite desplazarse por medios individuales y ecol�gicos, como ejemplifica un prototipo de scooter de tres ruedas. La tercera v�a est� dedicada a los veh�culos, con un protagonismo especial de los Toyota e-Palette, modelo impulsado por bater�a el�ctrica y con forma de kiosco curvil�neo, aut�nomo y con un interior que permite hacer todo tipo de tareas: desde adelantar trabajo de la oficina, acudir a la consulta del m�dico o comprar comida.Por el trayecto uno puede encontrarse con un robot aut�nomo capaz de remolcar coches tomando el control de sus sistemas de navegaci�n que podr�a tener infinidad de aplicaciones en el futuro, como, por ejemplo, el transporte de medicamentos para ancianos en zonas rurales de dif�cil acceso.�Woven City se preocupa por equilibrar la experimentaci�n con las mejores pr�cticas arquitect�nicas y paisaj�sticas garantizando que la tecnolog�a no se imponga a la experiencia humana, sino que, por el contrario, respalde espacios que resulten agradables, continuos y socialmente atractivos�, explica desde Nueva York la arquitecta Giulia Frittoli, socia del estudio BIG y responsable del proyecto Toyota Woven City. �El objetivo sigue siendo continuar aprendiendo, perfeccionando y, finalmente, lograr una integraci�n m�s fluida entre la movilidad, el paisaje y la vida urbana cotidiana�.No todo es cielo o Monte Fuji en Woven City, como si fuera una obra de los lemmings -aquellos constructores de ciudades nacidos de los videojuegos de los a�os 90-, el entorno tambi�n invita a mirar hacia abajo. En su mundo subterr�neo, hay log�stica de reparto, infraestructuras de hidr�geno y sistemas de filtraci�n para el agua de lluvia.Pero volvamos a la superficie. Este visitante entr� en una cafeter�a y prob� lo que podr�a denominarse el primer caf� esp�a de su vida. De sabor bastante decente hay que decir. Los clientes de este establecimiento que lo autorizan pueden ser escrutados por la IA para analizar su comportamiento a partir de las grabaciones de las c�maras. Se trata de un experimento de una cadena de cafeter�as que pretende encontrar correlaci�n entre la dosis y la modalidad del caf� con los niveles de concentraci�n que demuestra el cliente al poco de consumirlo, sea leyendo un libro o echando un vistazo al tel�fono m�vil. En Woven City pronto sabr�n qu� tipo de caf� viene mejor para espabilarnos y ser m�s productivos.Este tipo de colaboraci�n ciudadana con los inventores supone tambi�n un desaf�o para la important�sima gesti�n de datos personales. Por ello la ciudad trabaja en un sistema conocido como Data Fabric, en el que se puede proteger la privacidad de cualquiera de las diversas aplicaciones activas.Esto es una prueba de que en Woven City el big data se respira tanto como el ox�geno. Se palpa en cualquier cosa. En la m�quina expendedora sin botones o en el proyecto de hamburguesa creado para equilibrar todos los nutrientes necesarios con s�lo 547 calor�as catalogadas con la transparencia de un cristal de Murano. Incluso en los hogares que monitoriza una empresa de climatizaci�n con filtros de aire y medici�n de humedad para hacerlos libres de polen en plena pandemia de estornudos por culpa de la fiebre del heno, que afecta al 40% de los japoneses.En Woven City hay viviendas de uno, dos y tres dormitorios. L�stima que este periodista no estuviera autorizado para entrar en ninguna. En cualquier caso, se puede observar que en las construcciones se emplean materiales como la madera, reciclados y fachadas modulares met�licas. Hay �rboles todav�a j�venes para ajardinar los entornos.El Toyota e-Palette es una especie de capsula que adem�s de trasporte tiene servicios multiusos."Queremos un lugar donde la gente diga ‘intent�moslo’ y podamos seguir adelante, aunque fracasemos"Daisuke ToyodaSeg�n Giulia Frittoli, la intenci�n de su estudio de arquitectura era lograr cierta flexibilidad que permitiera acometer con facilidad ampliaciones, reparaciones y adaptar las nuevas tecnolog�as que se vayan implementando en la ciudad del futuro.�Como ocurre con muchos proyectos experimentales en su fase inicial no todos los sistemas tecnol�gicos y materiales han funcionado a la perfecci�n. Pero eso tambi�n forma parte del objetivo de construir un distrito prototipo�, reconoce Frittoli. �Las limitaciones normativas, de presupuesto y las restricciones constructivas tambi�n han influido en el resultado final�.Cada habitante paga un alquiler por su piso. Preguntamos a uno de los inquilinos, Daisuke Tanaka, que sin desvelar su renta en yenes informa de c�mo anda el mercado inmobiliario. �Al ser todo nuevo, es un precio levemente por encima del de el entorno, pero la diferencia es peque�a�, aclara en ingl�s.�l es empleado del grupo Toyota y vive solo desde hace seis meses en un apartamento de un dormitorio.Woven City es la prueba m�s evidente de la estrategia de esta empresa para ser un gigante de la movilidad m�s all� de su papel capital en la industria del motor. El propio nombre de la urbe es una referencia a su origen. Hace un siglo, su fundador, Sakichi Toyoda, invent� el primer telar autom�tico de Jap�n. Su heredero despu�s de varias generaciones y presidente actual de Toyota fue claro cuando anunci� al mundo cu�l era el prop�sito con la construcci�n de Woven City. ��Lo que impulsamos hoy aqu� es kakezan� -dijo Toyoda- �Ninguna empresa puede crear un kakezan significativo por s� sola�.Kakezan equivale en espa�ol a �multiplicaci�n�. Una palabra que si se analiza en este contexto significa que la creaci�n requiere en algunos casos de grandes alianzas. �En qu� se traduce esta filosof�a en Woven City? Promover un modelo de innovaci�n radical basado en una arquitectura de aprendizaje que permiten la experimentaci�n, la validaci�n en el mundo real y la creaci�n de valor escalable. De ah� la invitaci�n que ha hecho Toyota a compa��as de otras industrias para colaborar en su ciudad.Sin duda este esp�ritu lo representa uno de los edificios m�s singulares, el Centro de Inventos, una reforma de la antigua f�brica de coches que se erigi� aqu� durante d�cadas y que mantiene sus columnas y huele a legado mec�nico.Hay prototipos en los que trabajan los inventores de la ciudad. Un modelo de dron que puede ser monitorizado como si uno fuera un protagonista de un videojuego; la fase inicial de un mecanismo de reparto de paqueter�a y hasta un robot asistente de compa��a. En la ciudad del futuro se trabaja en un sistema de bater�as el�ctricas de veh�culos que sirvan como fuente de alimentaci�n en casos de emergencia o desastre. Uno de los objetivos de sus ingenieros es aprovechar los recursos disponibles en tantos veh�culos que son infrautilizados cuando est�n aparcados.Lo mejor es cuando se les pregunta algo. �Somos nerds, as� que somos t�midos por definici�n�, responde sonriendo un estadounidense experto en movilidad a modo de escudo.Esta nave gigantesca completamente reformada formaba parte una m�tica f�brica de coches de Toyota.El cerebro de silicio de Woven City es AI Vision Engine, un modelo de lenguaje visual que no solo observa, sino que verbaliza y comprende lo que ve. Est� dise�ado para comprender el comportamiento de las personas, la movilidad y los objetos mediante el an�lisis de v�deos. Analiza im�genes captadas por las c�maras en diferentes zonas e interpreta situaciones y comportamientos en entornos reales.A diferencia de una c�mara de seguridad convencional, este motor de IA traduce movimientos en datos predictivos para un sistema denominado Anzen anticipando riesgos viales antes de que ocurran.�Por su forma de conducir conocemos cu�l es la personalidad del conductor�, explica Unon Wang, empleada de Anzen System. �Sabemos si un determinado tramo de carretera puede presentar dificultades para tu forma de conducir y avisarte, as� como detectar si en el momento en el que vas a coger el volante est�s, por ejemplo, con un nivel de estr�s muy elevado�.Las ciudades futuristas son en s� un g�nero pop, como lo es la bachata, el cine de terror y los torreznos. Hay de todos los tama�os, t�cnicas, gustos y tambi�n precios. El presupuesto de Woven City es de 8.500 millones de euros. Una cantidad tremenda de dinero pero cuya inversi�n nada tiene que ver con las megaloman�as pasadas y futuras del urbanismo, que van desde sue�os de faraones del antiguo Egipto hasta aventuras de magnates inmobiliarios plasmadas en petroestados, China o en un secarral toledano. La practicidad del experimento japon�s hace de Woven City algo distinto al manido concepto de smart city porque tiene una utilidad en s� misma.Por eso Woven City es diferente, por ejemplo, a la Ciudad Inteligente de Google en Toronto, que aunque es fascinante resulta mucho menos ambiciosa que la japonesa, ya que no ocupa ni un 6% del espacio previsto en el proyecto de Toyota.Lo cierto es que el ser humano ha so�ado siempre con h�bitats urbanos de toda naturaleza.Desde ciudades subterr�neas, ciudades inteligentes, ciudades flotantes hasta ciudades verticales y ecol�gicas. Incluso ciudades esmeralda como en el mundo de Oz y planeamientos tenebristas a lo Gotham. La humanidad propone para este siglo ordenaciones de territorio, viviendas eficientes y construcciones p�blicas buscando el secreto de una ciudad c�moda y autosuficiente.Cada promotor tiene una finalidad, un anhelo de posteridad. Quiz�s el futuro no sea m�s que mejorar el presente. Eso s�, a la velocidad de un tren bala.