La bola negra llegó de tapadillo en las últimas jornadas del Festival de Cannes. Pocos conocían quiénes eran Los Javis, esos jóvenes directores españoles que habían aparecido casi por sorpresa en la Sección Oficial. Tras el pase oficial de su película, se convirtieron en la revolución del certamen. La crítica, aunque no unánime, quedó arrasada por sus tres historias enlazadas con Lorca como hilo conductor. El jurado ha confirmado el fenómeno y Javier Calvo y Javier Ambrossi se han hecho con el premio a la Mejor dirección. Un premio que, como el año pasado le ocurrió a Oliver Laxe, es un premio compartido. En esta ocasión el ex aequo fue junto a Pawel Pawlikowski, por Fatherland.

El jurado reconoce un trabajo excesivo, ambicioso, arriesgado y siempre al límite. Javier Calvo se acordó de su maestro, Pedro Almodóvar —que logró este galardón por Todo sobre mi madre— y recordó que La bola negra habla de “ver al otro”, y pidió empatía en estos momentos. “El arte es un vehículo para la empatía. La película habla de humanidad, de ver al otro como un ser humano, de entenderle, comprenderle, amarle”, reflexionó. Su película es una mirada a los amores disidentes y a la Memoria Histórica que ha conquistado a la crítica de EEUU, que la colocan ya como una película fuerte de cara a la próxima temporada de los Oscar, destacando especialmente a una Penélope Cruz arrebatadora como una cupletista que anima a las tropas franquistas en la Guerra Civil.