SpaceX completó con éxito, la madrugada del pasado sábado, un vuelo de prueba de su cohete Starship de nueva generación, desplegando varios satélites simulados y realizando un amerizaje controlado en el Océano Índico. Este fue un debut crucial para la nueva versión de la nave, mientras la compañía de Elon Musk se prepara para salir a bolsa.El último lanzamiento no tripulado del Starship, diseñado para permitir lanzamientos más frecuentes de satélites Starlink y para enviar futuras misiones de la NASA a la Luna, marca un hito clave para el vehículo tras meses de retrasos en las pruebas. El resultado también podría impulsar la confianza de los inversores antes de la oferta pública inicial de SpaceX el próximo mes, que se espera sea la mayor de la historia.El vuelo solo duró 65 minutos y consistió en el lanzamiento simulado de varios satélites de StarlinkEl Starship, en cuyo desarrollo SpaceX ha invertido más de 15.000 millones de dólares como nave espacial totalmente reutilizable, es fundamental para los objetivos de Musk de reducir los costes de lanzamiento, expandir su negocio Starlink y perseguir ambiciones que van desde la exploración del espacio profundo hasta los centros de datos orbitales; todo ello contemplado en su objetivo de valoración de 1,75 billones de dólares para la salida a bolsa.Este lanzamiento fue el duodécimo vuelo de prueba de un prototipo de Starship de SpaceX desde 2023 y el primero de su versión V3, una importante mejora tanto de la nave como de su cohete propulsor Super Heavy, además del primer despegue desde una plataforma de lanzamiento especialmente diseñada para el nuevo cohete.La versión V3 incorpora una serie de mejoras diseñadas para perfeccionar la funcionalidad del cohete para misiones más allá de la órbita baja de la Tierra. Una de las principales es la renovación de sus motores Raptor para generar mayor empuje con un diseño significativamente más ligero.Lee tambiénEl sistema de propulsión de la etapa superior del Starship también se ha perfeccionado para misiones de larga duración, incorporando mecanismos que permiten el acoplamiento entre naves, el reabastecimiento de combustible en el espacio y una mayor maniobrabilidad.Se necesitarían varios buques cisterna Starship para llevar a cabo la operación de reabastecimiento en órbita, un procedimiento arriesgado y no probado, indispensable en la estrategia de SpaceX para su primera misión de alunizaje, prevista para 2028.Momento en el que el cohete Starship reentra en la atmósfera terrestre, en una imagen proporcionada por SpaceX. (SpaceX via AP)SpaceX via APSpaceX confiaba en que un vuelo de prueba exitoso reforzaría su argumento de que el cohete más grande y potente jamás lanzado –40 pisos de altura en total– está cerca de su comercialización, tras años de contratiempos y retrasos en el desarrollo. La prueba del ayer parece haber logrado la mayoría de sus objetivos principales.El imponente vehículo, compuesto por la nave espacial Starship apilada sobre un cohete propulsor Super Heavy, despegó alrededor de las 0.30 horas en España, desde las instalaciones de SpaceX en Starbase, Texas, en el Golfo de México.Minutos después, las dos etapas se separaron limpiamente, permitiendo que la nave Starship continuara su fase de crucero a pesar de la pérdida de uno de sus seis motores. Posteriormente, liberó su carga útil simulada de satélites antes de sobrevivir a una reentrada atmosférica y un amerizaje.Momento en el que el Starship explota, como estaba previsto, tras precipitarse en el Océano Índico.(Photo by SPACEX / AFP)AFPLa etapa inferior, la Super Heavy, cayó al Golfo aproximadamente seis minutos después del despegue, tal como se esperaba, pero el cohete propulsor no logró completar el encendido de retorno de sus motores tras separarse de la Starship, que cayó en el Océano Índico, con la nariz hacia arriba según lo previsto, 65 minutos después del despegue.SpaceX ya había declarado, antes del lanzamiento, que no intentaría un aterrizaje seguro ni la recuperación del propulsor ni de la etapa superior de la Starship, incluso si todo lo demás salía según lo planeado.El vuelo de prueba número doce de la campaña Starship fue seguido de cerca por los inversores tres semanas antes de la salida a bolsa de SpaceX, que podría convertirse en el primer debut en el mercado estadounidense por encima del billón de dólares y transformar de inmediato a SpaceX en una de las empresas cotizadas más valiosas del mundo.