Una semana tremendamente importante para el agro. El punto culminante fue la presencia del presidente Javier Milei en la celebración del 172 aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.Fue mucho más que una presencia protocolar. Remarcó, como lo había hecho su anfitrión, el presidente de la entidad, Ricardo Marra, que su nacimiento databa de 1854, apenas un año después de la Constitución Nacional. Y reivindicó la esencia libertaria de su autor, Juan Bautista Alberdi.De entrada, anticipó que anunciaría medidas para el sector, generando una fuerte expectativa en el auditorio. Tras un puntilloso repaso de su gestión, cuyos hitos fueron saludados con aplausos, lanzó una nueva reducción en las retenciones. Trigo y cebada bajarán de 7,5 a 5,5% desde junio de 2026, mientras que la soja iniciaría un sendero descendente adicional a partir de 2027.Anticipó, de esta manera, lo que muchos esperaban que hiciera en la Rural de Palermo, dentro de dos meses. Buen timing: la siembra de trigo se inicia ahora y las expectativas venían complicadas, por el aumento del costo del combustible y los fertilizantes. Como hemos señalado desde el regreso de las retenciones, su peor efecto es la alteración de la relación insumo/producto. Un claro sesgo anti tecnológico, que se exacerbaba frente al aumento del precio de la urea, consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz.Dos puntos parece poco. Pero significa una rebaja de más del 25%. En números redondos, con una cosecha de 25 millones de toneladas, al precio actual del trigo (250 dólares la tonelada), son teóricamente unos 150 millones de dólares adicionales. Sumemos que los precios están en alza, y más en las posiciones futuras en Chicago. Que la urea está bajando. Y que la reducción de los derechos de exportación de la soja desde enero del 2027 (medio punto por mes) también incide, ya que para muchos el trigo es más que nada un antecesor de la soja en la rotación.Pero no se trata solamente de un alivio tributario. Las retenciones son, desde hace más de dos décadas, el símbolo de una relación conflictiva entre el Estado y el sector más competitivo de la economía argentina. Cada punto que baja implica más inversión, más fertilización, más tecnología y más producción.Pero el dato más importante quizá sea otro: por primera vez en mucho tiempo aparece un horizonte de previsibilidad. Milei no habló de medidas transitorias ni de parches coyunturales. Habló de un “sendero”. Y mencionó los mojones, donde esta semana hubo novedades concretas.Por ejemplo, el avance en la nueva concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Es uno de los grandes nervios estratégicos de la Argentina. Por allí sale cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales. Cada centímetro adicional de calado equivale a miles de toneladas extra por buque y millones de dólares de ahorro logístico. Con inversiones privadas y reglas de largo plazo. El impacto potencial es enorme. Más dragado significa barcos más cargados. Menor costo FOB, mejores precios internos para el agro.Pero hay una tercera novedad: el proyecto de ley de biocombustibles impulsado por la senadora Patricia Bullrich. La iniciativa propone un marco regulatorio de 15 años, con foco en inversiones, desregulación y expansión del mercado. El biodiesel y el bioetanol demostraron que el agregado de valor genera empleo, inversiones, desarrollo federal y divisas.Además, el contexto internacional juega a favor. Estados Unidos expande sus combustibles renovables. Brasil avanza con mezclas crecientes. Europa, aun con contradicciones, sigue demandando productos de baja huella de carbono. Y la aviación ya empieza a consumir SAF, combustible sostenible para aviones, elaborado a partir de biomasa. La Argentina tiene una ventaja extraordinaria: produce biomasa barata y abundante.Todavía falta muchísimo. El crédito sigue siendo escaso. La presión impositiva continúa alta. Persisten incertidumbres macroeconómicas. Pero por primera vez en bastante tiempo aparecen señales coordinadas en dirección al mismo objetivo.
Cuando los planetas se alinean...
La baja de retenciones anunciada por el presidente Javier Milei cayó muy oportuna. La medida abre un horizonte de previsibilidad para el desarrollo agrícola.











