No es la primera vez que el ébola asola África central, aunque esta vez hay algunas diferencias: el brote del virus Bundibugyo propagado en República Democrática del Congo (RDC) y en Uganda no está controlado, ha causado más de 100 muertes y no tiene tratamiento ni vacuna. ¿Debería preocuparnos en Europa? Durante el fin de semana del 9 y 10 de mayo, Médicos Sin Fronteras recibió varias alertas sobre un aumento del número de muertes por una presunta fiebre hemorrágica en Bunia (RDC) y enseguida se pusieron a trabajar con el Ministerio de Salud del país. "Varios elementos indican que los primeros casos comenzaron mucho antes, pero no fueron reportados debido a la falta de vigilancia y sistemas de alerta", cuenta Florent Uzzeni, coordinador de Emergencias de MSF en Ituri (RDC). Una semana después de las primeras alertas, la OMS declaró la "emergencia de salud pública de importancia internacional" por el nuevo brote de ébola. Su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió de que el riesgo de la epidemia de ébola es "alto" en los países afectados, así como a nivel regional, aunque precisó que a nivel mundial sigue siendo "bajo". Según los últimos datos facilitados por la OMS, se han reportado unos 600 casos sospechosos y 139 muertes, aunque la detección y confirmación de los casos aborda numerosas dificultades. El virus se propaga por el contacto con los fluidos corporales de pacientes enfermos o fallecidos, aunque también puede ser a través de objetos contaminados como agujas o ropa de cama, por lo que las personas con mayor riesgo de contagiarse son los familiares y los trabajadores médicos. Miriam Alía, responsable de vacunas y respuesta a epidemias en MSF y especializada en ébola, apunta que "los síntomas iniciales son bastante inespecíficos y se pueden confundir con enfermedades comunes como la malaria. Algunos son la fiebre, malestar general, dolores musculares, diarrea...". Además, el periodo de incubación varía de 2 a 21 días, por lo que el rastreo de contactos se complica. Una zona endémica, pero sin tratamiento ni vacuna A pesar de que el ébola es endémico en África central, especialmente en República Democrática del Congo y Uganda, los laboratorios locales están preparados para detectar la variante más habitual, la cepa Zaire, pero no el virus Bundibugyo. Esto explica que apenas se hayan confirmado mediante pruebas en laboratorio 33 enfermos y 4 muertos en las regiones congoleñas de Ituri, Kivu Norte, Bunia y Goma, y solo dos enfermos y un muerto en Uganda, según los últimos datos de la OMS. Aunque se han confirmado otras dos epidemias antes de esta, en 2007 en Uganda y en 2012 en RDC, de momento para este virus no hay ni tratamiento ni vacuna. "Preocupa más por su menor preparación médica y menos visibilidad científica" La cepa Zaire tiene una letalidad de hasta el 70-90% y tiene vacuna y tratamientos específicos, según explica Patricia Guillem, profesora especialista en Salud Pública en la Universidad Pública de Valencia a El Confidencial. De hecho, uno de los brotes más fuertes fue entre 2014 y 2016, cuando provocó miles de muertes y llegó a generar casos en Europa y EEUU. En cambio, en el caso de Bundibugyo la letalidad es en torno al 30-50%. "Preocupa más por su menor preparación médica y menos visibilidad científica", apunta. La OMS reconoció este miércoles que desarrollar una vacuna podría llevar entre 6 y 9 meses. Por el momento hay dos candidatas que podrían funcionar, aunque no están en fase de producción, sino en desarrollo clínico y preclínico "El avance es lento por la falta de incentivos comerciales y la intermitencia de los brotes para poder realizar ensayos en la fase III", explica Guillem. Además, en caso de que hubiera una vacuna, comenzarían otros problemas: barreras para acceder a ellas y su distribución en medio de un conflicto armado y de desconfianza. Varios médicos en el hospital de Bunia. (Reuters/Stringer) Pero mientras esperan a estos avances, el objetivo está claro: aumentar la tasa de supervivencia. "La atención médica se basa principalmente en el manejo de síntomas y cuidados de soporte para mejorar las posibilidades de supervivencia. Además de incorporar la nutrición y atención psicológica", cuenta Alía. Una zona remota y en guerra El conflicto en República Democrática del Congo, es uno de los más largos, y complejos del mundo. No obstante, el conflicto tuvo un punto de inflexión en 2021, cuando, tras casi diez años inactivo, el grupo rebelde M23 volvió a tomar las armas y lanzaron ataques contra el Ejército congoleño en algunas zonas del este. Precisamente en la zona donde más se ha extendido el brote de ébola. "Responder a un brote de ébola es extremadamente difícil en un contexto marcado por una gran crisis humanitaria y conflictos armados en las provincias orientales", dice Uzzeni en terreno, que resalta que estas zonas están marcadas por la "inseguridad, infraestructuras débiles, gobernanza compleja, pobreza crónica, movimientos de población y los centros de salud están sometidos a enorme presión". TE PUEDE INTERESAR El brote de ébola recuerda las grietas de la salud global Dr. Manuel Gil Mosquera Dra. Marta Arsuaga En Kivu Norte, Kivu Sur e Ituri, donde coexisten unos 120 grupos armados, hay más de 5 millones de personas desplazadas internas y el 96% fueron desplazadas por la violencia armada. "Además, también se mueven muchas personas a través de las fronteras con Sudán del Sur y Uganda, lo que puede acelerar la transmisión y complicar los esfuerzos para contener el brote", añade Uzzeni. ¿Preocupación en Europa? La lejanía y la relativamente baja letalidad hacen que la atención mediática en Europa sea baja. “En Europa no deberíamos preocuparnos a corto plazo, ya que el riesgo de que cause una epidemia es extremadamente bajo. Puede haber casos importados por viajes internacionales, pero una transmisión sostenida como la vivida en 2014 es mucho menos probable”, precisa Guillem. "En Europa no deberíamos preocuparnos a corto plazo, ya que el riesgo de que cause una epidemia es extremadamente bajo" Aunque en Europa no se han reportado casos, se tienen muy presentes los viajes internacionales. En este aspecto, Sanidad informó este viernes que adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad durante el partido que juegue la Selección de Fútbol de la República Democrática del Congo en Cádiz el 9 de junio. "Todas las medidas que se tomen van a ser para garantizar en todo momento que no hay un ápice de inseguridad en términos de transmisión", dijo Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad. Por su parte, Alemania anunció el miércoles que acogerá en el país a un médico estadounidense que se contagió en RDC y a su familia en una de las clínicas del hospital universitario La Charité en Berlín tras la petición de las autoridades de Estados Unidos. Mientras, a 9.000 km de distancia, el virus sigue golpeando a una zona ya castigada por el conflicto armado. Queda confiar en que el aislamiento, el rastreo y la vigilancia en las prácticas de los entierros funcionen como medidas de prevención más eficaces para conseguir controlarlo.