No llueve en Montjuïc, pero decenas de paraguas permanecen abiertos desde primera hora de la mañana. No sirven para frenar la lluvia, sino el sol que cae sobre los cientos de fans que rodean ya el Estadi Olímpic Lluís Companys horas antes de que Bad Bunny arranque este caluroso viernes en Barcelona la etapa europea de su gira Debí Tirar Más Fotos.Sobre las diez de la mañana las colas ya rodean prácticamente todos los accesos al recinto. En la zona de front stage, los seguidores más entregados esperan sentados en el suelo bajo paraguas, abanicos y tiendas improvisadas mientras suenan canciones del artista puertorriqueño desde altavoces portátiles. Algunos llevan camisetas temáticas, otros sombreros de paja inspirados en la estética caribeña del último universo visual del cantante. Hay quien directamente espera en bikini.La escena se parece por momentos más a un festival improvisado que a la previa de un concierto. Algunos grupos juegan a fútbol para matar las horas; otros descargan juegos en el móvil y organizan partidas colectivas sentados sobre mantas y mochilas. A pocos metros, varios asistentes revisan compulsivamente TikTok para seguir las últimas instrucciones sobre accesos, puertas y organización de las colas.TikTok, números y tiendas de campañaLa espera para ver a Bad Bunny ya no empieza únicamente frente al estadio, sino semanas antes en redes sociales. Muchos de los grupos que ahora comparten comida, cargadores y horas de calor ni siquiera se conocían antes. A través de TikTok, decenas de fans han creado chats para organizarse, hacer cola juntos o acompañar a quienes viajaban solos hasta Barcelona desde distintos puntos de España.Entre las primeras posiciones de la fila había incluso asistentes llegados desde Benidorm o Valencia. Otros han comprado entrada para las dos fechas consecutivas del artista en Barcelona y afrontan cada concierto de manera distinta: el primero desde la intensidad de la pista y el segundo, desde las gradas.Es el caso de Estefanía, de 25 años, que tiene entrada para los dos conciertos del artista en Barcelona. Este viernes lo vivirá desde pista y el sábado repetirá desde grada, “más tranquila”, después del desgaste de la cola de hoy. Había acudido desde primera hora junto a su hermana para intentar conseguir un buen sitio, pero terminó marchándose temporalmente porque todavía faltaban amigas suyas por llegar mientras los accesos empezaban ya a avanzar por grupos. Pendiente constantemente de cómo se movía la fila, seguía mirando el móvil mientras decidía cuándo volver.Colas matinales para acceder al Estadi Olimpic Mané Espinosa / PropiasLa organización paralela creada por los propios fans se ha convertido en una de las imágenes más llamativas de la jornada. Entre números escritos a mano, listas compartidas y puntos de encuentro coordinados por redes sociales, varios asistentes ejercen casi como responsables improvisados de la cola. En uno de los accesos, Alma, reconocible por una tienda de campaña verde, coordinaba durante la mañana el orden de llegada y los números de parte de los asistentes del concierto del sábado.La escena se parece por momentos más a un festival improvisado que a la previa de un concierto. Mientras algunos grupos juegan a fútbol para matar las horas, otros descansan sobre mantas y mochilas refugiados bajo paraguas abiertos para combatir el calor. Entre los juegos improvisados, el que más se repite es 'Impostor', una aplicación de móvil con la que varios grupos intentan entretenerse durante las largas horas de espera. Mucho más que un conciertoLa obsesión por conseguir una buena posición en pista ha llevado incluso a algunos seguidores a intentar instalarse desde la noche anterior, pese a que todavía faltaban horas para el concierto. Varios asistentes explicaban que algunos fans del sábado habían sido obligados a abandonar la zona después de intentar acampar demasiado pronto en los alrededores del estadio.La tensión por acercarse lo máximo posible al escenario también tiene un precio. Algunos asistentes de las zonas VIP y de pista aseguran haber pagado cerca de 400 euros por sus entradas. Aun así, eso no evita que muchos pasen horas sentados en el suelo para intentar ganar apenas unos metros de cercanía con el artista.Entre la multitud también circulan teorías sobre posibles invitados sorpresa. Sara, fan declarada de Arcángel y con el nombre del cantante tatuado, confiaba en que el puertorriqueño pudiera aparecer durante alguno de los conciertos de Barcelona, una posibilidad que lleva días alimentando rumores en TikTok y otras redes sociales.Mientras tanto, Montjuïc sigue llenándose poco a poco. Quedan todavía horas para que Bad Bunny salga al escenario, pero para muchos de sus seguidores el concierto empezó hace ya bastante tiempo.