México y la Unión Europea cierran con broche de oro su primera cumbre en más de una década con la modernización de su ambicioso acuerdo comercial. La actualización de las relaciones comerciales entre estos dos aliados promete la apertura de sus mercados mediante la reducción o eliminación de aranceles, pero no solo eso: el renovado marco normativo plantea facilidades para la inversión y un compromiso de colaboración en temas clave de política, seguridad, laborales, medio ambiente y derechos humanos. En tiempos de incertidumbre, debido a los vaivenes proteccionistas de Donald Trump y a los conflictos alrededor del mundo, este pacto supone también un acto geopolítico, una muestra de unidad y de defensa del multilateralismo. El documento fue signado este viernes en Palacio Nacional por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y por el presidente del Consejo Europeo, António Costa. “Vivimos tiempos complejos a nivel internacional, pero es en estos momentos cuando debemos actuar con más cooperación”, declaró Sheinbaum, tras firmar el acuerdo.La mandataria aseguró que más allá de los instrumentos comerciales, este pacto supone una cooperación en los ámbitos de la educación, la cultura, el medio ambiente, entre otros, pero siempre respetando la soberanía. Cuestionada sobre las implicaciones que esta alianza tendrá sobre la próxima revisión del TMEC, la presidenta indicó que son acuerdos separados y que México tiene una relación comercial tanto con la UE como con Estados Unidos. La presidenta de la Comisión Europea celebró este nuevo acuerdo como el mecanismo para impulsar el comercio, las inversiones y la creación de empleos de ambos lados del Atlántico. “Esta agenda está alineada con el Plan México. La relación entre la UE y México siempre ha sido dinámica y vibrante. Este nuevo acuerdo llega a nuevos campos que no se habían vislumbrado en el pasado como el comercio digital y promueve la inversión en sectores estratégicos como el farmacéutico, salud, energía de transición e infraestructura”, comentó. Costa secundó el beneplácito por este nuevo pacto que, a su parecer, llevará la relación entre ambas partes a un nivel de mayor madurez y ambición: “El actual contexto geopolítico hace que nuestras asociaciones sean más importantes que nunca y no partimos de cero. Este acuerdo es un acto geopolítico en defensa del comercio justo, la sostenibilidad y la cooperación basada en reglas”, zanjó.Después de más de 10 años de negociaciones, México y la UE comenzarán un nuevo capítulo a través de este ambicioso pacto. El Acuerdo Global Modernizado plantea la eliminación de barreras arancelarias sobre exportaciones europeas clave como la carne de cerdo, lácteos, cereales y pastas. Además, proporciona a los productores mexicanos un acceso liberalizado al mercado de la UE para productos como el café, las frutas, los chocolates y el jarabe de agave, entre otros. En materia de inversiones, el nuevo pacto va más allá, promete una apertura de la contratación pública a los proveedores europeos así como la implementación de un mecanismo de solución de controversias que dará mayor certidumbre a los inversionistas comunitarios. Tanto para Bruselas como para México, la modernización del acuerdo signado en el 2000 supone una carta estratégica frente a las incertidumbres comerciales globales y los continuos embates proteccionistas que lanza Donald Trump desde la Casa Blanca. La segunda economía de América Latina y el bloque europeo pretenden fortalecer sus cadenas de suministro, las inversiones y el diálogo en temas clave en política, seguridad, protección a los derechos humanos, laborales y al medio ambiente. Entre los compromisos, la UE ha prometido un fondo de 5.000 millones de euros para proyectos conjuntos de infraestructura en el país. Tras la cumbre, en la declaración conjunta se acordó iniciar un Diálogo de Alto Nivel sobre Seguridad y Migración. “Subrayamos la importancia de la cooperación policial y judicial internacional en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, en el marco de un enfoque integral que aborde también la demanda de drogas y los daños relacionados con ellas. Intercambiamos puntos de vista sobre la actualidad internacional y regional, incluyendo la guerra contra Ucrania y la situación en Oriente Medio. Ambas partes destacaron su compromiso compartido con la dignidad humana, la cooperación multilateral y la solidaridad humanitaria con el pueblo cubano, así como la importancia de respetar los principios humanitarios internacionales”, se informó, por escrito. Como parte de la cumbre, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, acudió por primera vez al Senado mexicano para estrechar lazos. En el estrado de la Cámara Alta, Costa hizo una defensa del multilateralismo y resaltó el papel estratégico de México en el concierto global. Durante su estadía en México, la comitiva europea sostuvo distintas reuniones con empresarios y diplomáticos, e incluso se dio tiempo para viajar en la recién inaugurada línea de Cablebús de Ciudad de México y recorrer los pasillos del Museo Nacional de Antropología e Historia.En la última década, el intercambio comercial entre México y el bloque comunitario creció más de un 75%, bajo la firma del acuerdo de hace 25 años. En materia de inversión, la UE fue el segundo mayor inversor en México después de Estados Unidos en 2024. Las inversiones de estos países ascendieron a 206.600 millones de euros ese año, mientras que la inversión mexicana en Europa alcanzó los 24.600 millones de euros. Ahora, con la renovación de la alianza, las expectativas para el país latinoamericano son altas: el Gobierno de Sheinbaum aspira a elevar sus exportaciones a Europa un 50% en 2030 y rebasar los 36.000 millones de dólares.