La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard comunicó este viernes a Donald Trump que abandona el cargo. Lo hace, según su carta de renuncia citada por Fox News, por una razón personal: su marido, Abraham Williams, ha sido diagnosticado con una forma “extremadamente rara” de cáncer óseo. Su salida será efectiva el próximo 30 de junio. Su salida cierra una etapa breve y complicada al frente de la oficina encargada de coordinar las 18 agencias de inteligencia del país, marcada por tensiones internas con parte del equipo de seguridad nacional de Donald Trump y por su escasa participación en algunos de los expedientes más sensibles de la Administración, entre ellos Irán y Venezuela. La directora de Inteligencia Nacional no jugó ningún rol en las conversaciones previas a la guerra con Irán iniciada en febrero, según funcionarios citados por The Wall Street Journal. Durante ese periodo, Gabbard también se apartó en varias ocasiones de la línea pública de la Administración. Sostuvo, por ejemplo, que Estados Unidos e Israel no tenían exactamente los mismos objetivos en el conflicto y que Teherán no había hecho esfuerzos para reconstruir su programa nuclear tras los ataques estadounidenses contra tres instalaciones nucleares iraníes el año anterior. Su posición encaja con una trayectoria política marcada por el rechazo a las intervenciones militares en Oriente Medio. Gabbard, teniente coronel de la Reserva del Ejército y veterana de Irak, fue durante años una de las voces más críticas con las guerras en la región. Durante el primer mandato de Trump le acusó de ceder ante los neoconservadores, aunque años después terminó integrándose en su entorno político. Gabbard fue congresista demócrata por Hawái y se presentó a las primarias presidenciales del Partido Demócrata en 2020. Más tarde rompió con la formación, se acercó al movimiento trumpista y respaldó a Trump en las elecciones de 2024. Ese apoyo le dio peso entre sectores de la base MAGA, donde su discurso contra el intervencionismo y contra el aparato tradicional de Washington tenía buena acogida. Su gestión como directora de Inteligencia Nacional se ha centrado en una reorganización interna de la oficina, presentada por la Administración Trump como una depuración del supuesto “estado profundo”, pero criticada por antiguos responsables y analistas como un proceso de debilitamiento de la comunidad de inteligencia. Gabbard impulsó recortes de plantilla y desarticuló en gran medida el área dedicada a la lucha contra la interferencia extranjera. La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard comunicó este viernes a Donald Trump que abandona el cargo. Lo hace, según su carta de renuncia citada por Fox News, por una razón personal: su marido, Abraham Williams, ha sido diagnosticado con una forma “extremadamente rara” de cáncer óseo. Su salida será efectiva el próximo 30 de junio.