Francesc PeirónNueva York. Corresponsal 22/05/2026 20:04 Actualizado a 22/05/2026 20:13 Sobre las mujeres elegidas por Trump para su gabinete parece haber caído una maldición. Tres secretarias ya se fueron (Pam Bondi, en Justicia; Kristi Noem en Seguridad Nacional; y Lori Chavez De-Remer, en Trabajo) y este viernes se anunció la renuncia de Tulsi Gabbard, directora nacional de inteligencia en Estados Unidos, además de exlegisladora demócrata reconvertida al trumpismo y admiradora de Rusia y su presidente, Vladimir Putin.A diferencia de las otras tres citadas, que fueron despedidas por Trump, la cuestión de Gabbard se explicó oficialmente como una dimisión personal, efectiva a partir del 30 de junio, a causa de que su marido sufre un grave y raro caso de cáncer de huesos y quiere dedicar sus esfuerzos cuidarlo.Sin embargo, la política que representó a Hawaii en el Congreso ha tenido una más que controvertida gestión al frente del espionaje, la primera mujer que ocupaba ese cargo. Algunos medios aseguraron que, en realidad, la Casa Blanca ha forzado esa marcha por una total falta de sintonía, en concreto por su oposición a la guerra en Irán. El presidente anunció de inmediato que Aaron Lukas, el número dos en la agencia, ejererá como responsable interino de inteligencia.“Voy a dejar el servicio público para dedicarme a él”, explicó Gabbard sobre su marido, Abraham Adams.Gabbard hacía días que mantenía un perfil más que bajo, después de que apareciera sorprendentemente en una operación de entrada y registro del FBI en instalaciones de Georgia siguiendo la falsa denuncia de que se manipularon los datos electorales en contra el candidato republicano en el 2020.Pero el gran punto de ruptura se inició a partir de la operación relámpago para secuestrar al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, acusados por narcoterrorismo y hoy encarcelados en Nueva York. A Gabbard no se la vio en la sala donde Trump y su equipo siguieron en directo esa intervención, elemento más que elocuente de distanciamiento.Su perfil todavía ha ido a menos con el conflicto bélico en Oriente Medio. Una de las razones de su reconversión al trumpismo fue precisamente su oposición a participar en guerras en el exterior. A pesar de ser muy polemista, Gabbard estaba desaparecida desde el 28 de febrero, día en que se lanzó el bombardeo militar contra Irán. Trump le agradeció su trabajo de estos últimos quince meses, sin citar ninguna de las tensiones constatadas, pero ya hacía semanas que su nombre sonaba como el de alguien con las horas contadas en el ejecutivo.