La industria argentina volvió a encender señales de preocupación luego de que un relevamiento privado revelara que la capacidad instalada del sector se encuentra apenas en el 40,9%, uno de los niveles más bajos de los últimos años. El dato surge de un informe elaborado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Admira), que advirtió sobre la fuerte caída de la actividad, la retracción del consumo y el impacto de la apertura importadora. Según el estudio, más de la mitad de las empresas consultadas aseguró que trabaja muy por debajo de sus posibilidades productivas, un escenario que genera incertidumbre sobre el empleo, las inversiones y la sostenibilidad de numerosas fábricas en todo el país. Desde la entidad señalaron que la baja utilización de maquinaria y líneas de producción refleja un freno generalizado en la demanda interna. Además, remarcaron que muchas compañías redujeron turnos de trabajo, suspendieron proyectos de expansión y comenzaron a revisar costos para mantenerse operativas.

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