Actualizado a las 13:29h.

La etapa de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid llega a su fin. El técnico accedió al puesto el pasado 12 de enero tras la abrupta destitución de su amigo y excompañero Xabi Alonso. Aunque el exjugador blanco, conocedor de sobra de la particular idiosincrasia de la 'Casa Blanca', sabía que se enfrentaba al gran reto de su carrera, estos meses han supuesto para él un auténtico calvario por el irregular y decepcionante rumbo del equipo. Y es que, a pesar de sus intentos, no ha conseguido darle a los blancos su sello personal para impulsarles hacia los buenos resultados.

El todavía entrenador del Real Madrid tenía los días contados mucho antes de confirmar su marcha este viernes, poniendo fin a su periplo en el banquillo del Santiago Bernabéu al término de la presente temporada. Un adiós forzado que llega con un bagaje de resultados bastante pobre, eliminado de la Copa del Rey por el Albacete tras estrenar su cargo, apeado de la Champions League en cuartos de final por el Bayern de Múnich y arrasado por el FC Barcelona en La Liga en un alirón que llegó tras la derrota en El Clásico.

De esta forma, pone fin a cinco meses que han sido muy duros y en los que ha ido perdiendo apoyos a pasos agigantados. Su particular forma de llevar el vestuario ha hecho que los conflictos afloren con varios futbolistas como Kylian Mbappé. Y los malos resultados también han aminorado la confianza del club en su gestión, obligando al técnico a recluirse junto a su entorno más cercano para encontrar ese apoyo que ha echado de menos en Valdebebas. Para ello, nada mejor que refugiarse en su cuartel general, situado en la exclusiva urbanización de La Finca, donde reside desde su etapa como jugador del conjunto blanco.