“Yo no nací en un frasquito ni el sonido de mi bandoneón es una rareza del cielo”, dice Astor Piazzolla en sus Memorias (compiladas por Natalio Gorin), a propósito de un largo solo de la versión del Quinteto de su Tristezas de un doble A –que dedicó precisamente al instrumento– en el que “me voy de viaje y me llevo conmigo a Maffia, a Laurenz, a Di Filippo, a Federico, y tengo la sensación de estar tocando con ellos. No hay cables sueltos, algo nos une”.Ese viaje continúa: el aire de los fuelles transporta toda una estilística, a través del tiempo y de sucesivas generaciones de bandoneonistas, por encima (y por debajo) de las individualidades. Se extiende en la cronología, desde Eduardo Arolas hasta acá, y además une puntos del mapa más y menos distantes de la neurálgica Buenos Aires, de Medellín a Tokio, y de Mendoza a París, entre innumerables ciudades en las que las últimas cuatro décadas reconfiguraron la escena del tango. En todos lados, el bandoneón vertebra esa organización vital del género que es la orquesta típica o se emancipa de ella conservando la cualidad de invocarla con su sonido singular.El bandoneonista y compositor cordobés Pablo Jaurena ya exploró esa alternativa en 2022 con Retrato del aire, un álbum de solos que incluyó obras propias y arreglos de clásicos del género. Y ahora, como efecto de “una especie de exacerbación de aquel disco un poco raro, en los márgenes del mainstream” y siempre con el instrumento como centro, Jaurena profundizó y amplió la experiencia en distintas direcciones, con Fueyerías: un álbum de ensambles de bandoneones –distintas formaciones, desde dúos hasta sextetos–, en el que grabaron más de 30 intérpretes notables, de cinco países y tres continentes.La producción implicó más de 84 mil kilómetros recorridos entre las distintas ciudades en las que se grabó. Hay un registro audiovisual destinado a la próxima etapa del proyecto, que contempla un documental, además de un libro. Por lo pronto, el álbum se publicará completo en mayo y se presentará en vivo el 30 de ese mes en La Carbonera, pero ya está sonando un anticipo que sirve como potente ilustración de un entramado sensible de nombres propios que encarnan por sí mismos épocas, memorias y generaciones: el primer single es el clásico de Francisco De Caro "Loca bohemia", en un arreglo para cuarteto de bandoneones escrito por Roberto Pansera para una presentación televisiva en 1986, ahora grabado en estudio por primera vez por Jaurena con Santiago Segret, Daniel Ruggiero y Daniel Binelli (quien había participado del estreno junto a Leopoldo Federico, Dino Saluzzi y Rodolfo Mederos).El legendario Víctor Lavallén (que a los 90 años sigue al frente de la Orquesta Escuela), la estrella tokiota Ryota Komatsu, el maestro Néstor Marconi y un seleccionado intergeneracional que incluye a Carmela Delgado, Juanjo Mosalini y Lysandre Donoso, entre otros, participan de los distintos ensambles de bandoneones que integran Fueyerías.Jaurena, la figura central de este proyecto tan personal como colectivo, es además el reconocido solista de la Orquesta Provincial de Música Ciudadana de Córdoba, conduce su propio sexteto e integra la Orquesta El Arranque. Un camino que comenzó en Río Tercero, donde su abuelo Héctor le dio cobijo a su primer instrumento –la batería– y a su banda de rock, pero también le abrió las puertas al tango y le prestó el dinero para comprar su primer bandoneón, hace tres décadas: “Mil doscientos pesos, de los cuales apenas llegué a devolver 200”, recuerda Pablo. “Los domingos, después del asado, yo sacaba el bandoneón y él me iba nombrando los primeros tangos que fui conociendo: 'Don Juan', 'El Once', 'El amanecer…'”.Trece tracksEntre los 13 tracks de Fueyerías –con la coproducción artística de Ignacio Varchausky–, Jaurena se propuso abarcar un repertorio ecléctico: nuevas composiciones – en algunos casos, especialmente creadas para el disco–, recuperaciones históricas –transcripciones de obras y versiones inéditas o descatalogadas– y nuevas versiones de clásicos. “Durante la pandemia, me puse a transcribir un arreglo para cuatro bandoneones de Piazzolla, y fue fascinante –cuenta Jaurena–. Tiempo después, me acordé y dije: '¿Por qué no indagar un poco en esta línea?'. Así empecé a tirar hilo del carretel y me di cuenta de que había mucho repertorio en estos formatos que estaba inédito, o que hacía por lo menos cuatro décadas que no se tocaba, o del que no existían partituras. Después empecé a investigar y descubrir repertorios contemporáneos, y redoblando el desafío pensé en arreglos nuevos de los clásicos, para no quedarnos en lo arqueológico. Pensé que esto podía servir para reflexionar, también, sobre dónde estamos parados hoy y hacia dónde vamos. Y así, de repente, empecé a imaginar el disco”.Hay una historia detrás de cada grabación y de cada bandoneonista presente. También detrás de una ausencia. “En el lapso de menos de un año, perdí a mi papá y a Julio Pane, que era como mi papá musical. El álbum está dedicado a ellos. Pane fue el primer bandoneonista al que invité para este proyecto y no llegamos a concretarlo porque falleció. Pasó el tiempo y le dije a su hijo Yoyo: '¿No te parece que podemos hacerle un homenaje a tu viejo?'. A él le costó mucho emocionalmente, pero accedió, y grabamos un arreglo inédito del dúo que tenían ellos: nada menos que el tango 'Abandono', de Maffia y Manzi”.Pablo había sido incrédulo testigo, invitado por Julio a su casa, del modo en el que Pane padre e hijo trabajaban en ese arreglo, Julio dictando las notas mientras tomaban té y comían galletitas de agua. “Julio le iba dictando a Yoyo en el aire, sin el instrumento: probaba las digitaciones con la mano sobre la pierna para ver si venía bien, si venía mal… Mientras tanto, Yoyo iba escribiendo con una notebook conectada a una pantalla de televisor en la que cada tanto se cortaba la imagen porque se le aflojaba el cable”. "Abandono" quedó escrito y se grabó. Finalmente, como dijo Astor, no hay cables sueltos.PCIrene AmuchasteguiBio completaRecibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOTango