El Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo ha registrado un total de “160 muertes sospechosas” por el brote de ébola que se declaró hace una semana en el este del país. Esta cifra corresponde al recuento que vienen realizando las autoridades nacionales desde el pasado miércoles y que acumula también 671 casos sospechosos de infección.

El ministerio ha confirmado también 64 casos y seis muertes a través de pruebas de laboratorio y tiene constancia de 160 contagiados que han superado la enfermedad.

Los datos se refieren a la provincia oriental de Ituri, en la frontera con Uganda, donde se han detectado casos, y Sudán del Sur. La localidad es el epicentro de la epidemia y las autoridades internacionales y organizaciones que trabajan en la zona temen que se propague. De hecho, el ministerio no tiene en cuenta en su conteo a la provincia oriental de Kivu del Sur, controlada por el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que el jueves confirmó un fallecido con ébola.

El brote se corresponde con la cepa Bundibugyo del ébola, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 % y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El virus probablemente comenzó a circular en Ituri hace dos meses y ya se ha extendido a Kivu del Norte y Kivu del Sur, territorios inmersos en un conflicto del Ejército congoleño y grupos armados.