Cerca de 20 mil chihuahuenses marcharon en la entidad en defensa de la patria. Ariel Ojeda
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Hay algo profundamente equivocado en la estrategia narrativa de la oposición. Y no solamente equivocado: peligroso.
Quieren instalar la idea de que cuestionar a la gobernadora de Chihuahua por abrir las puertas a agencias extranjeras sin cumplir las formalidades institucionales mínimas equivale a “defender al crimen organizado”. Como si la Constitución pudiera suspenderse dependiendo de quién viola la ley. Como si hubiera ilegalidades “buenas” cuando las comete alguien políticamente conveniente.
Y no.











