Efraín Juárez apostó por resistir. Los Pumas jugaron el partido de ida de la final dispuestos a sobrevivir al dominio de Cruz Azul, aguantar cerca de su área y dejar la definición del campeonato para el domingo en su casa, Ciudad Universitaria.

El plan funcionó gracias a una actuación gigantesca de Keylor Navas, que sostuvo el empate sin goles en el regreso celeste al Estadio Ciudad de los Deportes.

La Máquina dominó gran parte del encuentro, pero no le anotó a unos universitarios que buscan su primer título de Liga MX desde 2011, justo en el torneo corto con más puntos en la historia del club.

Del otro lado, Cruz Azul, que cambió de entrenador en plena Liguilla y quedó en manos del novato Joel Huiqui, dejó escapar varias oportunidades para llegar con ventaja a la vuelta de una serie que sigue completamente abierta.

Cruz Azul convirtió el arranque de la final en un asedio al área de los Pumas.