Actualizado Viernes,

mayo

01:53La imputaci�n del ex presidente Jos� Luis Rodr�guez Zapatero ha abierto frentes exteriores que pueden resultar decisivos en los pr�ximos meses. Uno de ellos es el papel de EEUU en la investigaci�n, con varias dimensiones paralelas: la judicial, la (geo)pol�tica y la simb�lica.En el auto del juez Jos� Luis Calama se explica que "a trav�s de los mecanismos de cooperaci�n de los que dispone la Polic�a Nacional, la agencia estadounidense HSI ha puesto a disposici�n de la Brigada Central de Investigaci�n de Blanqueo de Capitales la extracci�n telef�nica de un dispositivo m�vil perteneciente al investigado Rodolfo Reyes Rojas", el socio venezolano de Plus Ultra. Y que ese tel�fono, as� como el contenido de las conversaciones y correos, ha sido fundamental para reconstruir los hechos.Pese a los choques entre Donald Trump y Pedro S�nchez, EEUU coopera con Espa�a en materia judicial y policial, especialmente en investigaciones sobre blanqueo y sobre todo si afectan a Venezuela, Rusia, Ir�n o implican movimientos importantes en d�lares."HSI Madrid colabor� con la Polic�a Nacional espa�ola en una investigaci�n sobre el blanqueo de fondos p�blicos internacionales, que deriv� en la imputaci�n ante un tribunal espa�ol de Rodr�guez Zapatero, ex presidente de Espa�a. Si bien por el momento no podemos pronunciarnos sobre los detalles de la investigaci�n penal, HSI mantiene su compromiso de trabajar con sus socios internacionales para combatir la delincuencia global, proteger a nuestras comunidades y defender el Estado de derecho", ha se�alado a este diario un portavoz del departamento estadounidense.HSI Madrid es, en realidad, el personal de la embajada de EEUU en la capital espa�ola que trabaja para el Departamento de Seguridad Nacional y que, al recibir la petici�n de la Polic�a espa�ola por los cauces habituales con los consejeros en materia de Interior, reenv�a las solicitudes a Washington. Igual que hicieron sus equivalentes en Francia o Suiza.La segunda dimensi�n es m�s geopol�tica. Washington, especialmente desde el cambio de administraci�n, lleva a�os siguiendo cualquier estructura financiera conectada con el chavismo venezolano. Las autoridades norteamericanas est�n muy pendientes de todas las aristas del expolio.La Red de Control de Delitos Financieros del Gobierno de EEUU (FinCEN), dependiente del Departamento del Tesoro, abog� hace unas semanas por bloquear las cuentas del peque�o banco suizo MBaer en territorio estadounidense por su presunta implicaci�n en operaciones de blanqueo de capitales vinculadas a los pa�ses mencionados y, en concreto, por operaciones relacionadas con la petrolera estatal Petr�leos de Venezuela (PDVSA) y figuras como el colombiano nacionalizado venezolano Alex Saab, considerado testaferro de Nicol�s Maduro.En todo ese entramado, Zapatero, con sus m�ltiples conexiones e intereses vinculados al r�gimen de Maduro, es una figura extremadamente inc�moda. Su presencia constante en el pa�s y su papel como mediador e interlocutor privilegiado en Caracas, especialmente con Delcy Rodr�guez y su hermano, lo han colocado en la diana de la oposici�n venezolana y de la administraci�n Trump.En septiembre, el n�mero dos del Departamento de Estado, Christopher Landau, asegur� en X que iba a usar sus "poderes" para retirarle un presunto visado al ex presidente espa�ol. Y lo hizo, ir�nicamente, comentando un tuit con una informaci�n del Diario Las Am�ricas que aseguraba que Zapatero estaba conspirando junto a figuras del chavismo como el general Miguel Rodr�guez Torres y el ex diputado Eudoro Gonz�lez Dell�n para "sacrificar" a Maduro y pilotar una transici�n neochavista, "preservando el poder del Cartel de los Soles". Cuatro meses despu�s ocurri� eso: Maduro fue capturado y las figuras cercanas permanecieron, con una colaboraci�n total con Washington. Sin un papel aparente de Zapatero, pero s� de los responsables pol�ticos pr�ximos a Landau.Todo eso no implica que exista una "operaci�n pol�tica" contra Zapatero, como denuncian sus partidarios, pero s� ayuda a entender por qu� las agencias estadounidenses llevan siguiendo de cerca el caso mucho antes de que explotara judicialmente en Espa�a. Y todo ello ha coincidido en el tiempo con la entrega de Saab a las autoridades norteamericanas. Por lo que puede haber mucha m�s informaci�n en el futuro. Lo conocido en el auto es una respuesta a una petici�n concreta, pero puede haber otras.Al mismo tiempo, la situaci�n para la embajada en Madrid -que cuenta con un nuevo embajador de origen cubano y muy sensibilizado con la regi�n- es complicada. La relaci�n con un Gobierno socialista y con Pedro S�nchez es precaria. Pero, al mismo tiempo, y por muy controlada que Washington tenga a Delcy Rodr�guez, un posible arresto de Zapatero -mediador en el pasado en algunos casos de presos pol�ticos- no parece beneficiar las relaciones bilaterales con Caracas. Por no hablar de que en la embajada y en el Departamento de Estado son conscientes de que cualquier operaci�n "pol�tica", o incluso la percepci�n de que exista, puede resultar �til para S�nchez en t�rminos electorales. Partidos como Izquierda Unida y diversos altavoces medi�ticos ven detr�s del auto del juez la mano negra de Trump.La tercera dimensi�n es m�s que simb�lica. Parece indiscutible, en medio de este clima de hostilidad entre gobiernos, que la participaci�n oficial de agencias estadounidenses en el caso eleva enormemente su dimensi�n y su posible alcance.El asunto entra en el terreno de las redes financieras internacionales, las sanciones, Venezuela y la lucha global contra el blanqueo de capitales. Y ah� EEUU juega un papel central. La construcci�n del caso, en lo que respecta al rescate de la aerol�nea y al papel del ex presidente, se ha apoyado en buena medida en las comunicaciones halladas en el m�vil de Rodolfo Reyes Rojas. Y hay, potencialmente, muchos otros flecos.Hasta ahora todo se hab�a centrado en Hugo El Pollo Carvajal, el ex jefe de la inteligencia militar venezolana que lleva a�os lanzando acusaciones sobre los v�nculos de Zapatero con el chavismo. Carvajal, detenido y extraditado a EEUU por narcotr�fico, lleva tiempo prometiendo pruebas como parte de su negociaci�n con las autoridades. Esas acusaciones no han sido probadas, existen denuncias archivadas y �l mismo se ha retractado de algunas. Pero ha quedado claro que Delcy Rodr�guez est� dispuesta a hacer lo que sea necesario -o a sacrificar a quien haga falta- para salvarse.