"Nunca sabes cuándo será la última", había dicho Kyle Busch hace seis días al festejar su victoria en la fecha de la NASCAR Craftsman Truck Series -una de las tres divisiones nacionales principales de la NASCAR, junto con la Cup Series y la Xfinity Series- en Monster Mile, el circuito ubicado en la ciudad de Dover. Quizás lo intuía quien este jueves murió a los 41 años. La categoría más popular del automovilismo perdió a una de sus figuras más grandes, más intensas y más difíciles de domesticar. Busch había sido hospitalizado por una grave enfermedad y el impacto fue inmediato en todo el automovilismo estadounidense. Apenas unas horas antes, su equipo, Richard Childress Racing, había informado que el piloto no participaría de la Coca-Cola 600, una de las carreras más emblemáticas del calendario. Nadie imaginaba que ese comunicado sería el principio de la despedida.Nothing builds confidence like winning. 🏁 pic.twitter.com/yOeJ7OTwJ2— NASCAR CRAFTSMAN Trucks (@NASCAR_Trucks) May 15, 2026
“En nombre de la familia Busch, de todos en Richard Childress Racing y de toda la NASCAR, estamos devastados al anunciar el repentino y trágico fallecimiento de Kyle Busch”, señaló la familia en un comunicado. Y la palabra devastados parece exacta para describir lo que provocó su muerte. Porque Busch no fue solamente un campeón. Fue una personalidad que atravesó a la NASCAR durante más de dos décadas. Un piloto feroz, talentoso, provocador y extremadamente competitivo. De esos que generan amor y rechazo en partes iguales, pero jamás indiferencia.We are saddened and heartbroken to share the news of the passing of Kyle Busch, a two-time Cup champion and one of our sport's greatest and fiercest drivers. He was 41 years old.We extend our deepest condolences to the Busch family, Richard Childress Racing and the entire… pic.twitter.com/FARIF6OKrw— NASCAR (@NASCAR) May 21, 2026










