Desde San Francisco —donde iniciará su residencia en uno de los programas más competitivos de Estados Unidos—, la doctora Katherine Narváez no pierde de vista un punto en el mapa que marcó su historia: Guatemala. Nacida en Izabal y criada desde los 6 años en Atlanta, Georgia, su vida transcurre con la convicción de ser mejor profesional y apoyar a la niñez de su país.

Narváez no solo ha recorrido el exigente camino de la medicina en Estados Unidos; también ha actuado en favor de comunidades locales y ha sido un puente activo hacia comunidades rurales guatemaltecas, donde impulsa un modelo de salud que combina prevención, educación y trabajo sostenido con actores locales. Por ello, el 2 de abril fue reconocida con el premio Leonard Tow de Humanismo en Medicina, de la Fundación Arnold P. Gold.

“Soy de Guatemala, soy de Izabal… a los seis años me mudé a los Estados Unidos”, recuerda. “Decidimos empezar a trabajar hace 8 años en Sibinal, San Marcos, porque es uno de los municipios con bajos índices de desarrollo humano. Está muy cerca de la frontera y a veces muy lejos del apoyo a su niñez”, expresa. Su fundación, Adelante Guatemala, trabaja en la aldea Vega del Volcán, al pie del gran Tacaná.