La trayectoria de Elon Musk está llena de hitos históricos, especialmente tras hacerse multimillonario tras vender su participación en Paypal. Fue el impulsor del primer fabricante de vehículos eléctricos a gran escala del mundo. El primer empresario que se compró una red social para usarla como un periódico personal, impulsando sus narrativas a nivel global. También es el fundador de SpaceX, la empresa que ha iniciado una nueva era de privatización de espacio y con la que espera dar su siguiente pelotazo: la mayor salida a bolsa de la historia.

SpaceX es la culminación del plan maestro del magnate. No es solo una empresa de cohetes y naves espaciales, sino que integra bajo su paraguas a Starlink, su red de minisatélites de comunicaciones; a xAI, el laboratorio de inteligencia artificial creador del chatbot Grok; a X, la red social que Musk quiere convertir en “la app para todo”; o los gigantescos centros de datos de IA Colossus 1 y 2 que está construyendo en EEUU. Según múltiples filtraciones, la próxima en unirse al conglomerado podría ser la propia Tesla, con el objetivo de añadir sus tecnologías de conducción autónoma y el androide Optimus a los viajes espaciales de SpaceX.