El Tribunal Oral Federal N° 8 condenó este jueves al exjuez Octavio Aráoz de Lamadrid a cinco años de prisión y al prosecretario administrativo de la Cámara de Casación Luis Ameghino Escobar a tres años, por las maniobras para encubrir el asesinato de Mariano Ferreyra, el militante del Partido Obrero que fue muerto de un disparo durante una protesta de trabajadores ferroviarios tercerizados el 20 de octubre de 2010.

La sentencia tuvo también un capítulo amargo: Ángel Stafforini, contador de la Unión Ferroviaria (UF) y vicepresidente de Belgrano Cargas, fue hallado culpable como partícipe secundario de cohecho activo —es decir, participó del soborno— pero resultó absuelto porque el delito había prescripto. El tribunal absolvió además a la directiva de Belgrano Cargas, Susana Planas. Los otros dos protagonistas centrales de la trama, el exsecretario general de la UF José Pedraza —condenado en la causa principal por el homicidio— y el espía Juan José Riquelme, murieron antes de que comenzara este juicio.

Lo que quedó probado

La sentencia estableció que el plan para garantizar la impunidad de Pedraza arrancó prácticamente desde el mismo día del asesinato. Pedraza y Stafforini le ofrecieron dinero al espía Riquelme y a Aráoz de Lamadrid para mover sus influencias dentro de la Sala III de la Cámara de Casación, donde actuaba el juez Eduardo Riggi, a quien pretendían influenciar. Riquelme, agente de la SIDE que trabajaba para Pedraza, era el articulador: circulaba por Comodoro Py, informaba al sindicato sobre el estado de la causa y coordinaba a los distintos actores de la red.