Si eres usuario de Spotify y durante este mes de mayo has actualizado la aplicación en tu móvil, probablemente hayas notado un cambio en el logotipo. "Puaj", habrás pensado, como los cientos de usuarios que se lanzaron a comentar esta modificación estética. En lugar de ver el clásico redondel verde sobre fondo negro con tres ondas sonoras en su interior, habrás visto una bola de discoteca brillante y poco agradable a la vista. "Es un hecho, es una fealdad absoluta", admite José Luis Moro, de la agencia de publicidad Pingüino Torreblanca, a este periódico. "El gusto es subjetivo, pero la verdad es que es un desastre gráficamente, funciona fatal en formato icono. Ya solo por eso, no tiene ningún sentido". Al parecer, la compañía presidida por Daniel Ek y que escuchan 713 millones de personas a diario en todo el mundo, pretendía dar un aire festivo a su icono con motivo de su vigésimo aniversario. Craso error. La plataforma ya ha reculado y ha vuelto al logo original tras responder a la cuenta de X (antes Twitter), Pop Crave, quien se hizo eco del descontento popular generalizado. "Vale, sabemos que el brillo no gusta a todos. Nuestro brillo temporal terminará pronto y el icono habitual volverá la semana que viene", respondió la cuenta oficial de Spotify. "Lo absurdo es que la gente salte por un cambio de logo y, en cambio, no lo hagan para protestar por el bajísimo retorno que obtienen los artistas" ¿Cuál es problema? Moro cree que la bola de discoteca representa "un estilo de música muy concreto, en una plataforma que tiene todo tipo de estilos musicales, desde la música clásica hasta el hardcore". Natalie Fear, una bloguera del sitio Creative Blog, considera que el fallo radica en los detalles resaltados del logo, que "a simple vista pueden asemejarse a la superposición del icono de actualización de Apple". Por su parte, el publicista madrileño añade que mucha gente puede no sentirse representada o sentir rechazo. El revuelo digital originado en torno a algo tan simple como un logo que cambia su aspecto ligeramente contrasta con las críticas dirigidas a la plataforma desde ciertos sectores de la industria musical, como el hecho de llenar sus playlists de música hecha por IA o con artistas ficticios para no tener que pagar el 70% de regalías a discográficas y autores. Así lo desveló el año pasado la periodista Liz Pelly en su libro Mood Machine: The Rise of Spotify and the Costs for the Perfect List "Lo absurdo de este tipo de cosas es que la gente salte y se indigne por un cambio de logo y, en cambio, no lo hagan para protestar, por ejemplo, por lo que cuesta el Premiun de la plataforma o por el bajísimo retorno que obtienen los artistas por subir su música", puntualiza a este respecto Moro. La retribución para los músicos oscila en torno a los 0,003 y 0,05 dólares por reproducción, teniendo en cuenta que aquellos que no generan más de 1.000 streams al año no se llevan nada. Moro concluye que Spotify es una marca de tipo "Love Brand", término que engloba a esa clase de compañías cuyos servicios están tan integrados en la vida cotidiana de las personas que acaban generando algún tipo de conexión emocional con ellas. Es decir: que Daniel Ek no se preocupe, nadie se va a dar de baja por este experimento, pero sí que se van a molestar. O tal y como concluye Moro a la perfección: "La gente acepta pagar lo que sea por tenerte, pero le molesta mucho que cambies detalles que consideran parte fundamental de la marca". Si eres usuario de Spotify y durante este mes de mayo has actualizado la aplicación en tu móvil, probablemente hayas notado un cambio en el logotipo. "Puaj", habrás pensado, como los cientos de usuarios que se lanzaron a comentar esta modificación estética. En lugar de ver el clásico redondel verde sobre fondo negro con tres ondas sonoras en su interior, habrás visto una bola de discoteca brillante y poco agradable a la vista.