Análisis Exclusivo suscriptores Lo acusan de asesinato y conspiración para matar por caso de derribo de avionetas en 1996. La decisión ocurre en medio de tensiones con Trump.El secretario de Estado, Marco Rubio; y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: AFP / EFESUBEDITOR DE LA SECCIÓN INTERNACIONAL21.05.2026 09:53 Actualizado: 21.05.2026 09:53

El Gobierno de Estados Unidos elevó este miércoles la presión sobre el régimen de Cuba con una acusación formal contra el exlíder Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un hecho que dejó cuatro muertos y marcó uno de los episodios más tensos entre Washington y La Habana tras el fin de la Guerra Fría. LEA TAMBIÉN Más allá del componente judicial, la decisión representa un nuevo paso en la estrategia de presión política de la administración de Donald Trump contra La Habana y abre interrogantes sobre si Washington busca replicar sobre la isla un esquema similar al aplicado recientemente contra Venezuela: aumento de sanciones, aislamiento internacional y judicialización de la cúpula del poder como mecanismo para acelerar un eventual cambio de régimen.La acusación fue anunciada el mismo día en que se conmemora la fundación de la República de Cuba en la Torre de la Libertad, lugar emblemático de Miami para el exilio cubano, por el fiscal general interino de EE. UU., Todd Blanche, quien confirmó que Castro fue acusado de conspiración para matar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato.Fidel Castro (izq.) y su hermano Raúl durante el VI Congreso del Partido Comunista en abril de 2011. Foto: AFPLa acusación representa, además, la primera vez en casi siete décadas en que altos dirigentes del régimen cubano son procesados en Estados Unidos por hechos relacionados con la muerte de ciudadanos estadounidenses.“No se puede permitir que las naciones y sus líderes ataquen a estadounidenses, los maten y no rindan cuentas. Si matas a estadounidenses, te perseguiremos, sin importar quién seas, qué cargo ocupes y, en este caso, sin importar cuánto tiempo haya pasado”, afirmó el fiscal interino.La decisión llega además en medio de un endurecimiento sostenido de las medidas de Washington contra la isla. Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump amplió las sanciones contra el liderazgo cubano, reforzó el bloqueo petrolero y aumentó la presión sobre el conglomerado militar Gaesa, mientras Cuba atraviesa una de las peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas. LEA TAMBIÉN Es por eso que la imputación contra Raúl Castro también es interpretada como una señal política. La medida recuerda el camino que antecedió a la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero y que derivó en un tutelaje encabezado por Delcy Rodríguez.Ahora, Washington parece trasladar parte de esa estrategia a Cuba, llevando la confrontación a los tribunales y poniendo bajo amenaza judicial a uno de los mayores símbolos históricos de la Revolución cubana, en un momento especialmente delicado por los contactos entre ambos países y por el creciente protagonismo de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exmandatario, cuyo nombre empieza a sonar dentro de sectores del oficialismo como una eventual figura de continuidad si el régimen enfrenta una transición.El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, escucha al presidente Donald Trump. Foto: AFPTrump ha insistido en repetidas ocasiones en que Cuba sería el próximo objetivo de su política de cambio de régimen. Aun así, tras conocerse la acusación, el mandatario republicano descartó una escalada militar.“Se está cayendo a pedazos. Realmente perdieron el control de Cuba”, declaró Trump, quien calificó el momento como “muy grande” para los cubanoamericanos y para quienes “quieren regresar a Cuba”.En ese sentido, el anuncio en la Torre de la Libertad no parece casual y respondería a una estrategia política para fortalecer el apoyo de un sector electoral clave y respalda la postura dura de los republicanos del estado en el Congreso a pocos meses de las elecciones de término medio.Por su parte, Blanche negó que la imputación tenga un carácter únicamente simbólico y aseguró que ya existe una orden de arresto contra Raúl Castro que se hará efectiva.Aunque evitó responder si Washington contempla una operación similar a la realizada en Venezuela, afirmó que esperan que el exlíder cubano “aparezca aquí por su propia voluntad o por cualquier otra forma y vaya a prisión”.Miguel Díaz-Canel (derecha) y Raúl Guillermo Rodríguez Castro (centro). Foto: AFP“Considero que la acusación es principalmente una táctica de presión”, afirmó Brian Finucane, Senior Adviser para el programa Estados Unidos de Crisis Group, sobre este caso.Según Finucane, la administración Trump está utilizando muchos elementos de la estrategia empleada con Venezuela contra Cuba. “En Venezuela, Rubio finalmente logró persuadir a Trump para que atacara e invadiera el país. Puede que Trump aún no haya decidido si hará lo mismo con Cuba, pero Rubio sigue adelante con su proyecto personal”, añadió.En Venezuela, Rubio finalmente logró persuadir a Trump para que atacara e invadiera el país. Puede que Trump aún no haya decidido si hará lo mismo con Cuba, pero Rubio sigue adelante con su proyecto personalBrian FinucaneSenior Adviser para el programa Estados Unidos de Crisis GroupPor el contrario, Vladimir Gessen, analista político venezolano-estadounidense, considera que no es cercano un escenario militar como el de Venezuela, pues el eventual cambio del régimen -por presión económica o negociación- sería, a su juicio, una cuestión de tiempo.“Es una herramienta de presión política, porque, obviamente, una persona de 94 años difícilmente parece el objetivo más viable para arrestarla y someterla a un juicio, de manera que la medida luce más simbólica. También porque Cuba no va a querer tener sobre uno de sus principales referentes históricos un cargo por asesinato ni aceptar la idea de que Raúl Castro sea tratado como un criminal y no como un exjefe de Estado”, dijo.Para el analista, el contexto geopolítico añade una capa de complejidad geopolítica. Recuerda que, ante el aislamiento y la presión de Washington, La Habana ha estrechado sus alianzas estratégicas con Moscú y Pekín, buscando salvavidas económicos y energéticos, lo que podría forzar a Cuba a ofrecer mayores concesiones de influencia militar o de inteligencia a Rusia en el Caribe como mecanismo de protección. LEA TAMBIÉN Los cargos a los que se enfrenta CastroSegún el Departamento de Justicia, Castro enfrenta siete cargos: uno por conspiración para matar estadounidenses, dos por destrucción de aeronaves y cuatro por asesinato, por presuntamente ordenar el derribo de las avionetas en las que viajaban tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal del país, todos de origen cubano.Trump habla con los periodistas tras bajar del Air Force One en la Base Conjunta Andrews, Maryland. Foto: AFPLa senadora de Florida, Ashley Moody, explicó que el primer cargo podría representar cadena perpetua; el segundo, cinco años de prisión; y los cargos por asesinato podrían derivar en “pena de muerte o cárcel de por vida”. La acusación también incluye a los militares cubanos Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas, Luis Raúl González-Pardo Rodríguez y Lorenzo Alberto Pérez-Pérez.El caso fue presentado ante una corte federal del Distrito Sur de Florida y aprobado por un gran jurado el pasado 23 de abril, aunque solo fue divulgado públicamente este miércoles.La reacción de La Habana fue inmediata. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó la decisión como “una acción política, sin ningún basamento jurídico”, y aseguró que Washington busca construir argumentos para justificar una eventual agresión contra la isla. “EE. UU. miente y manipula los sucesos alrededor del derribo de las avionetas de la organización narco-terrorista Hermanos al Rescate en 1996”, afirmó Díaz-Canel.Varias personas sostienen pancartas en apoyo a los cargos presentados contra Castro. Foto: AFPEl mandatario sostuvo que las fuerzas cubanas actuaron “en legítima defensa” y dentro de sus aguas jurisdiccionales, luego de reiteradas incursiones aéreas por parte de la organización. Sin embargo, la Organización de Aviación Civil Internacional determinó en su momento que el derribo ocurrió en aguas internacionales, una conclusión que desde hace tres décadas ha sido utilizada por Washington para señalar la responsabilidad del régimen cubano.Uno de los elementos centrales del caso es un audio publicado por el diario Nuevo Herald de Miami en junio de 1996, en el que, presuntamente, Raúl Castro admite haber dado la orden de atacar las aeronaves. “Yo decía que traten de tumbarlos arriba del territorio, pero ellos entraban en La Habana y se iban”, se escucha decir a Castro. “Con un cohetazo de esos avión-avión, lo que viene para abajo es una bola de fuego, y va a caer arriba de la ciudad. Bueno, túmbenlos en el mar cuando se aparezcan”, añade. LEA TAMBIÉN Para los fiscales estadounidenses, esa grabación refuerza la tesis de que el entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias supervisó directamente la operación militar. “Esos misiles destruyeron los aviones sin previo aviso y causaron la muerte de todos los ocupantes”, señaló el fiscal federal del Distrito Sur de Florida, Jason Reding Quiñones.En el ataque murieron Carlos Costa, Armando Alejandre, Mario Manuel de la Peña y Pablo Morales.CAMILO A. CASTILLO — Subeditor Internacional — X: @camiloandres894Con reportería de SANTIAGO VENERA Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.