En la sala de su casa, rodeado de álbumes fotográficos desgastados por el tiempo, Timoshenko Chávez abre lentamente páginas llenas de agua, lodo y destrucción.Cada fotografía guarda una escena distinta de los devastadores inviernos que golpearon a Manta durante los fenómenos del Niño de 1982-1983 y 1997-1998.A sus 83 años, el fotógrafo y periodista manabita todavía recuerda con precisión los días en que el río Manta desbordó barrios enteros, tumbó puentes y convirtió calles en corrientes incontrolables.PublicidadMientras Ecuador vuelve a mirar con preocupación las alertas por un posible nuevo evento del Niño, Chávez revive las crecientes que marcaron a varias generaciones.Fenómeno del Niño tiene un 95 % de probabilidad de consolidarse en agosto de 2026 con impactos fuertes, según especialista en hidrometereologíaEl álbum que guarda la memoria de las inundacionesEl fotoperiodista guarda muestras de sectores históricos de Manta completamente cubiertos de agua. En varias fotografías aparecen los barrios 15 de Septiembre, 4 de Noviembre y 8 de Enero, zonas que quedaron aisladas por el crecimiento del río.Una de las escenas más impactantes retrata a una mujer caminando con el agua hasta el cuello cerca de un puente.PublicidadPublicidad“Aquí el agua le llegaba hasta el pescuezo. El río tenía más de un metro treinta de altura”, recuerda Chávez.Otra imagen muestra el antiguo puente del barrio 15 de Septiembre destruido por la fuerza de la corriente. El río socavó una de sus bases hasta partirlo.PublicidadAunque muchas de las inundaciones ocurrieron en Manta, Chávez insiste en que las lluvias más fuertes caían en las cabeceras del río, detrás del cerro de Montecristi y cerca de sectores rurales conectados con Jipijapa.“Aquí en Manta a veces no caía ni una gota, pero en la zona rural llovía torrencialmente todos los días”, explica el fotoperiodista, que considera que esos eventos fueron peores a las lluvias de recientes años.El Niño de 1997 comenzó antes de lo esperadoSegún recuerda, las primeras crecientes fuertes aparecieron desde diciembre de 1997. El invierno se adelantó y el río comenzó a crecer progresivamente.“El 14 de diciembre fue una creciente fuerte y la del 18 de diciembre fue todavía mayor”, cuenta mientras señala varias fotografías fechadas de aquella época.PublicidadTras esto se declarará el fenómeno de El NiñoSin embargo, asegura que las inundaciones más severas ocurrieron entre enero y marzo de 1998. Las lluvias y las crecientes no daban tregua.“Más de veinte veces se inundó esto. El río crecía todos los días”, afirma.Chávez documentó personalmente el avance del agua. Salía con su cámara a recorrer los barrios afectados mientras los moradores intentaban rescatar muebles, electrodomésticos y materiales de construcción.“Yo hacía las fotos de forma particular. Me gustaba documentar lo que pasaba aquí”, recuerda.‘El invierno del 82-83 fue todavía peor’Aunque el fenómeno de 1997-1998 dejó graves daños en Manta, Timoshenko Chávez asegura que el evento de 1982-1983 resultó aún más devastador.“Para mí, el del 83 fue más fuerte”, sostiene.Recuerda especialmente una creciente ocurrida en junio de 1983, cuando el río superó completamente el nivel de un antiguo puente de madera que conectaba sectores de la ciudad.“Vi cómo una casa comenzó a flotar como si fuera un barco y terminó destruyendo el puente”, relata.Durante ese invierno, las lluvias se extendieron hasta agosto. Chávez todavía conserva registros de precipitaciones ocurridas el 13 de agosto de 1983, algo inusual para la temporada seca en la Costa ecuatoriana.“El invierno de mayor duración que yo he visto fue el del 82-83”, asegura.Un periodista detrás de la cámaraLa vida de Timoshenko Chávez ha sido marcada por el periodismo y la fotografía.Su nombre tiene un origen singular. Nació en 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, y su padre decidió llamarlo así tras leer sobre el militar soviético Semión Timoshenko en los periódicos de la época.Antes de convertirse en reportero gráfico, Chávez destacó como futbolista profesional. En 1961 integró el histórico América de Manta, considerado el primer campeón del fútbol profesional manabita.Sin embargo, en los años ochenta dejó las canchas y empezó una larga trayectoria en medios impresos, como diario El Sol y Diario Manabita.Desde entonces documentó inundaciones, crecientes, barrios olvidados y cambios urbanos en Manta. Muchas de las fotografías que conserva hoy fueron tomadas mientras recorría zonas afectadas por el Niño.“He sido testigo de muchas cosas en materia de crecientes del río”, comenta.El temor vuelve con un nuevo anuncio del NiñoEl testimonio de Chávez aparece en un momento en que Ecuador vuelve a mirar al océano Pacífico con preocupación. El Gobierno declaró recientemente alerta amarilla en varias provincias ante la posible llegada de un nuevo fenómeno del Niño.Organismos científicos nacionales e internacionales advirtieron sobre anomalías térmicas en el océano y un aumento progresivo de la temperatura superficial del mar.Para Chávez, el riesgo principal sigue siendo el mismo de hace décadas: el abandono de los cauces y la acumulación de sedimentos.El Niño se adelanta y será “fuerte o muy fuerte”, dice Ideam de Colombia“Tienen que desazolvar el río y limpiar toda esa maleza, porque ahí se forma un cuello de botella”, advierte mientras señala fotografías recientes del sector.A sus 83 años todavía toma fotografías, aunque ahora usa el celular en lugar de las antiguas cámaras que guarda en casa. Cada imagen conserva la memoria de una ciudad golpeada por el agua y el recuerdo de inviernos que, según él, todavía no han sido superados.“Cuando hay fuertes lluvias en la cabecera del río, aquí el agua llega rápido. Eso siempre ha pasado”, dice antes de cerrar el álbum. (I)