Aristóteles decía que todos estamos de acuerdo en que buscamos la felicidad, pero luego diferimos en cómo alcanzarla, sobre qué medidas tomar para que nuestra vida y las de los demás sean mejores. Además, en Ética a Nicómaco dice que no hay tampoco acuerdo en qué significa la felicidad para cada uno. En el peronismo empieza a haber un acuerdo en qué sería la felicidad, pero todavía parece no haber ninguna idea en cómo alcanzarla y aún menos en quién sería el encargado de conducir ese proceso. Hay un avance en el qué porque es difícil encontrar peronistas que defiendan la emisión monetaria como solución a las demandas sociales y hay una revalorización del equilibrio fiscal. Más o menos, todos coinciden en que hay que intentar tener un programa de desarrollo industrial con sensibilidad social y equilibrio fiscal, lo dicen todos. Esto es una suerte de intento de síntesis superadora entre la última experiencia peronista del Frente de Todos y el gobierno de Javier Milei. Ahora, no hay muchas ideas o definiciones claras sobre cómo hacerlo. Esto es importante porque probablemente gran parte de lo novedoso de la campaña de Javier Milei que lo terminó llevando a la presidencia fue que efectivamente habló del cómo, la dolarización y el cierre del Banco Central. Luego todo fue mentira, pero gran parte de la sociedad vio que había un cómo resolver los problemas.
Día 893, la interna del PJ explicada por Aristóteles
La fragmentación del peronismo ya no pasa solamente por nombres propios, sino por la ausencia de acuerdos sobre el rumbo económico, el liderazgo y la estrategia para volver al poder.
















