Mientras escribo esto, al menos 139 personas han fallecido debido a un brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC). 51 casos han sido confirmados y hay otros 600 que son sospechosos, según los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cuando el Gobierno de la RDC confirmó un nuevo brote de ébola en la provincia de Ituri la semana pasada, supimos que era un peligroso punto de inflexión, no solo para la región, sino para todo el país. RDC ha sufrido brotes de ébola anteriormente, pero esta vez la cepa identificada, Bundibugyo (BVD), no tiene vacuna conocida. En las zonas sanitarias de Bunia, Mongwalu y Rwampara, las cifras están aumentando rápidamente.También se han confirmado casos en Butembo y Goma, en la provincia de Kivu del Norte, donde World Vision lleva a cabo la mayor parte de sus operaciones. Paralelamente, el Gobierno de Ruanda ha cerrado la frontera con Goma, lo que ha reducido el acceso humanitario. Además, un médico estadounidense ha sido trasladado en avión desde la RDC a Alemania para recibir tratamiento tras contraer el ébola.El este del país africano se ve afectado por múltiples desafíos: conflicto, desplazamiento, hambre, inseguridad y niños y niñas atrapados en el fuego cruzado de crisis superpuestas.Este brote no se está produciendo de forma aislada. Se está desarrollando en una provincia que ya está al límite de su capacidadIturi alberga a más de 900.000 personas desplazadas internamente, muchas de las cuales viven en campamentos superpoblados donde escasea el agua potable y el acceso a la atención sanitaria es limitado. Para la infancia, los riesgos son especialmente graves. Años de conflicto han debilitado los sistemas comunitarios y la desnutrición aguda ha dejado a muchos cuerpos jóvenes demasiado frágiles para resistir ante un virus tan agresivo como el ébola. Este brote no se está produciendo de forma aislada. Se está desarrollando en una provincia que ya está al límite de su capacidad.La cepa BVD, detectada en Uganda y en RDC en 2007 y 2012, mata a entre el 30% y el 50% de las personas a las que infecta. La Organización Mundial de la Salud ha declarado el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. Entre 2018 y 2020, Kivu del Norte e Ituri fueron escenario del peor brote de ébola de la historia de RDC, que causó la muerte de 2.299 personas. En Ituri y Kivu del Norte World Vision promueve la higiene, reforzando la prevención y el control de infecciones, y apoyando a las familias en los campamentos de desplazados donde el riesgo de transmisión es mayor. Pero la magnitud de este brote —y la fragilidad del contexto— evidencia que no podemos hacerlo solos.En primer lugar, los donantes deben liberar fondos de emergencia ahora mismo. Los sanitarios necesitan equipos de protección y los trabajadores comunitarios, recursos para llegar a las familias antes de que lo haga la desinformación. Los equipos de respuesta requieren apoyo para operar en zonas inseguras y de difícil acceso.En segundo lugar, hay que reforzar la coordinación regional. Ituri limita con Uganda y Sudán del Sur, y Kivu del Norte con Ruanda. Los movimientos de población a través de estas fronteras son constantes. Sin vigilancia y preparación transfronterizas, este brote podría extenderse mucho más allá de los límites de la República Democrática del Congo. Ya se han notificado dos casos en Uganda, y una muerte.Por último, debemos mantener a los niños y niñas en el centro de la respuesta. Son los más vulnerables, no solo a la infección, sino a las consecuencias a largo plazo que puede representar el hecho de de perder a sus cuidadores, faltar a la escuela o verse desplazados de nuevo.Una nueva variante del ébola para la que no hay vacuna disponible es una amenaza que no podemos permitirnos ignorarHemos dado una respuesta a brotes de ébola en la RDC, Uganda y África Occidental. Hemos visto a comunidades superar el miedo, reconstruir la confianza y proteger a sus niños y niñas. Sabemos lo que se puede lograr cuando el mundo presta atención. Pero hoy, Ituri y Kivu del Norte necesitan más que atención: necesitan acción. Una nueva variante del ébola para la que no hay vacuna disponible es una amenaza que no podemos permitirnos ignorar. Las vidas de miles de niños y niñas dependen de lo que hagamos a continuación.