Helena PelicanoJerusalén. Servicio especial 21/05/2026 10:53 Actualizado a 21/05/2026 12:05 El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aseguró este jueves que “todo apunta” a que Israel deportará en las próximas horas, vía Turquía, a los activistas detenidos tras la interceptación de la flotilla que se dirigía a Gaza con ayuda humanitaria. Entre los arrestados habría al menos 44 españoles, aunque el Gobierno admite que todavía no dispone de una cifra oficial definitiva.En declaraciones a TVE, Albares explicó que el cónsul español en Israel le había trasladado que los activistas estaban siendo conducidos al aeropuerto Ramon, en el sur del país, junto al resto de participantes de la misión internacional. Según indicó, la previsión es que sean expulsados en vuelos organizados por Turquía alrededor de las tres de la tarde, aunque insistió en que la deportación “todavía no está confirmada oficialmente”.Poco después, una portavoz de la Freedom Flotilla Coalition confirmó que el consulado español había comunicado a los detenidos que serían deportados este mismo jueves. Los activistas permanecían desde el miércoles recluidos en la prisión israelí de Katziot, en el desierto del Néguev.Un mural en apoyo a la flotilla en Nuseirat, el centro de la franja de Gaza, destino original del convoy humanitario marítimoEYAD BABA / AFPEl ministro español quiso trasladar públicamente su respaldo tanto a los detenidos como a sus familias y subrayó que cuentan con “toda la protección diplomática y consular” de España. Albares denunció además que el cónsul español todavía no había podido visitar a los arrestados pese a haberlo solicitado formalmente.Madrid endureció este jueves el tono contra el Gobierno israelí. Albares confirmó que el miércoles convocó a la encargada de negocios israelí en España, Dana Erlich, para entregarle una “nota verbal”, la fórmula de protesta diplomática más severa antes de medidas de mayor alcance. Paralelamente, el Ministerio remitió otra nota al Ministerio de Exteriores israelí reclamando “la liberación inmediata” de los activistas.El jefe de la diplomacia española sostuvo que los ciudadanos fueron “detenidos ilegalmente en aguas internacionales”, donde, dijo, “ningún agente israelí tiene jurisdicción sobre ciudadanos españoles”. Albares responsabilizó directamente a las autoridades israelíes de “cualquier cosa que pueda ocurrirles” y rechazó las acusaciones lanzadas desde sectores del Gobierno israelí que vinculan a los activistas con organizaciones terroristas. “Son ciudadanos pacíficos”, afirmó, defendiendo que su objetivo era reclamar el acceso de ayuda humanitaria a Gaza.El ministro israelí Ben Gvir burlándose de los detenidos de la Flotilla XLa polémica se intensificó tras la difusión de varios vídeos grabados en el puerto de Asdod por el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir. En las imágenes se observa a decenas de activistas arrodillados, esposados y con el rostro contra el suelo mientras suena el himno israelí. Albares calificó el vídeo de “odioso, inhumano y monstruoso” y reiteró que Ben Gvir, así como el ministro ultraderechista Bezalel Smotrich, tienen prohibida la entrada en España. El ministro español añadió que seguirá presionando para extender esa prohibición al conjunto de la Unión Europea.La reacción internacional se amplió rápidamente durante la jornada. El Servicio Europeo de Acción Exterior calificó de “completamente inaceptable” el trato infligido a los activistas y recordó que toda persona detenida debe ser tratada “con seguridad, dignidad y de conformidad con el derecho internacional”. Bruselas pidió además “la rápida liberación” de los arrestados, entre ellos varios ciudadanos europeos.Diversos países europeos convocaron a representantes diplomáticos israelíes para expresar su protesta. Bélgica describió las imágenes como “profundamente perturbadoras”; France las calificó de “inadmisibles”; mientras que Poland exigió disculpas formales y la liberación inmediata de sus ciudadanos detenidos. También Italia, Portugal, Países Bajos, Gracia y Truquía criticaron públicamente la actuación israelí.Incluso dentro del propio Ejecutivo israelí surgieron críticas hacia Ben Gvir. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, defendió el derecho de Israel a impedir la llegada de la flotilla a Gaza, pero aseguró que la forma en que fueron tratados los activistas “no se ajusta a los valores y normas de Israel”, una posición respaldada posteriormente también por el ministro de Exteriores israelí.Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo