Las primeras conclusiones de la investigación sobre el crimen ocurrido el pasado 16 de mayo en el acuartelamiento de Dolores (Alicante) apuntan a que Mariano, un agente de la Guardia Civil de 55 años, mató a su esposa, Marisol, de 51 años, y a su hijo Alberto, de 24, mediante un único disparo en la cabeza a cada uno, antes de quitarse la vida con su arma reglamentaria. Así lo recoge el diario Información de Alicante, que detalla que los disparos provocaron lesiones neurológicas irreversibles en las víctimas.Este caso constituye el cuarto crimen machista registrado este año en la Comunidad Valenciana, con un total de seis víctimas mortales, entre ellas tres mujeres, dos niñas y el joven de 24 años. La confirmación oficial de su naturaleza como crimen de violencia de género no llegó hasta cuatro días después de los hechos, lo que retrasó la inhibición del juzgado inicial en favor del órgano competente en materia de violencia sobre la mujer.Posición de los cuerpos y secuencia de los hechosLos investigadores han determinado que Marisol y Alberto fueron asesinados mientras dormían. Ambos fueron hallados en sus respectivas camas, sin signos de defensa ni indicios de resistencia. El agente fue encontrado en el pasillo de la vivienda, junto a su arma reglamentaria, con la que se habría disparado en la base del mentón.Los casquillos recuperados, la ausencia de otros tiradores y la detección de residuos de disparo en la mano del agente confirman, según las fuentes consultadas, que Mariano fue el único autor de los tres disparos. Del cargador faltaban exactamente tres cartuchos.Sin testigos del crimenNinguna de las detonaciones fue escuchada por la otra familia residente en el cuartel ni por el agente que se encontraba de servicio en la entrada del acuartelamiento. El médico forense situó la hora aproximada de la muerte en torno a las siete de la mañana, basándose en el estado de coagulación de la sangre y otros indicadores cadavéricos.Aunque no existe certeza sobre el orden de los asesinatos, algunos elementos apuntan a que el hijo podría haber sido la primera víctima, si bien se trata únicamente de una deducción, ya que el agente no dejó notas ni explicaciones sobre su motivación o la secuencia de los hechos.Un conflicto previo entre padre e hijoSegún la información publicada por el diario alicantino, la relación entre Mariano y su hijo se había deteriorado en las últimas semanas. Alberto había sido detenido el 14 de abril en una operación de la Policía Nacional contra la pornografía infantil desarrollada en diez provincias. Sin embargo, los agentes no pudieron registrar su domicilio -ubicado dentro del cuartel- porque el juzgado de Orihuela denegó la orden de entrada y registro solicitada.Esa negativa impidió intervenir el ordenador, el móvil y otros dispositivos del joven, a diferencia del resto de domicilios inspeccionados en la operación. Alberto fue citado en comisaría de la Policía Nacional, declaró negando los hechos y quedó en libertad a la espera de comparecer ante el juzgado, algo que no llegó a producirse antes de su muerte.Ausencia de denuncias previas por violencia de géneroEn el caso de Marisol no constaban denuncias previas por malos tratos ni indicios externos que alertaran de una situación de violencia de género. Tanto compañeros del agente como la otra familia residente en el cuartel afirmaron no haber percibido discusiones o episodios que anticiparan el desenlace.Los investigadores recuerdan que la ausencia de señales externas es frecuente en este tipo de crímenes. De las 22 mujeres asesinadas este año en España en contextos de violencia machista, solo nueve habían presentado denuncias.
El guardia civil de Dolores ejecutó a su mujer y a su hijo mientras dormían con un único disparo en la cabeza
Mariano asesinó a Alberto y a su esposa Marisol mientras dormían en el cuartel antes de suicidarse. El hijo había sido detenido recientemente en una operación contra la pornografía infantil.










