Con la llegada del buen tiempo, las ventanas y los balcones vuelven a estar abiertos durante más horas a lo largo del día. Se ventila por la mañana, se deja pasar el aire por la tarde y, en muchas casas, las terrazas empiezan a usarse casi a diario. En ese movimiento constante entre dentro y fuera, no es raro que alguna abeja se acerque más de la cuenta o acabe entrando en el interior del hogar.

La presencia de una abeja no tiene por qué ser un problema grave. Muchas veces aparece de forma puntual, atraída por olores, plantas o simplemente porque encuentra una abertura. Aun así, es normal que resulte incómoda, sobre todo si revolotea cerca de una ventana, una mesa o una zona donde hay niños, mascotas o personas alérgicas.

La clave está en intentar mantenerlas alejadas sin hacerles daño. Para eso existen algunos trucos caseros que se basan, sobre todo, en olores que pueden resultarles desagradables o en pequeños recursos fáciles de colocar en puntos concretos de la casa. No sirven para retirar un enjambre ni una colmena, pero sí pueden ayudar cuando se trata de visitas sueltas en ventanas, terrazas o patios.

Colocar plantas aromáticas cerca de puertas y ventanas

Una de las formas más sencillas de marcar una barrera alrededor de la casa es recurrir a ciertas plantas de olor intenso. La menta, la hierbabuena, la citronela, la albahaca, el laurel o el geranio cítrico suelen usarse en balcones, patios y entradas porque desprenden aromas que pueden resultar molestos para algunos insectos.