El lehendakari, Imanol Pradales, está rescatando en los últimos días el alma más católica del PNV, un partido que en su denominación en euskera ('jeltzalea') incorpora una referencia implícita a dios y a la “ley vieja”, los fueros. Pradales volvió encantado de su breve encuentro con el papa León XIV en el Vaticano, hace una semana. Allí le pidió una “oración” para la ciudadanía vasca y le invitó a Gernika, a participar en el nonagésimo aniversario del bombardeo nazi. Después, escribió una carta a los tres obipos prometiendo la “colaboración” del Gobierno vasco con la Iglesia y mostrando “esperanza” en que se revierta el vaciamiento de los templos. Y ahora, por invitación del presidente canario, Fernando Clavijo, Pradales hará “todos los esfuerzos” para reencontrarse con el pontífice en una de las paradas del inminente viaje a España, la de las islas.

En junio de 2024, precisamente en Gernika, Pradales juró su cargo con una fórmula en euskera equivalente a “humildemente ante Dios” en castellano. No llegó al “humillado ante Dios” de algunos de sus predecesores nacionalistas y prescindió también de la Biblia y del crucifijo, eliminados del protocolo por el socialista Patxi López en 2009. Desde entonces, ha asistido a algunas celebraciones religiosas como lehendakari, como las misas de San Prudencio, patrón de Álava. La última, el 28 de abril. Su predecesor, Iñigo Urkullu, ya mostró por momentos un perfil 'socialcristiano', mirando a la Iglesia católica para buscar soluciones a cuestiones como el problema migratorio y teniendo en su equipo asesores como Jonan Fernández, al que el diario 'El Correo' llegó a llamar “el decimoquinto apóstol de Arantzazu”.