El Ejército Nacional de Colombia dio a conocer la historia de Zafira, una canina que llegó por sus propios medios a las instalaciones de la base militar en Saravena, Arauca, y que actualmente forma parte de las actividades cotidianas de la institución.Así será el homenaje a Sakura: perrita que sobrevivió a ser arrollada, pero no al cáncerA su llegada al batallón, el animal presentaba una masa de gran tamaño en la región facial que afectaba su movilidad y funciones básicas. Ante esta situación, el personal militar coordinó el traslado de la canina hacia Bogotá para que recibiera atención médica especializada en la Clínica Veterinaria San Jorge del Ejército Nacional.El diagnóstico y la intervención médicaEn la capital de la república, un equipo de especialistas asumió el caso para proceder con los tratamientos quirúrgicos necesarios y lograr la estabilización de su salud.El teniente Iván Torres Acosta, médico veterinario militar y director de la clínica, afirmó que la canina presentaba una neoplasia avanzada en la región nasal, acompañada de un cuadro de parasitosis, emaciación severa y patologías secundarias derivadas de un desamparo crónico, informó el espacio especializado La Red Zoocial.Tras superar una fase crítica de recuperación postoperatoria y el tratamiento contra el dolor, la evolución médica de la canina permitió su retorno al departamento de Arauca.Incorporación a la vida militar y cuidado de otras especiesHoy en día, Zafira participa de manera activa en las dinámicas del batallón, interactuando con los uniformados en los entrenamientos de campo e incluso en los desplazamientos dentro de aeronaves oficiales.Además de sus funciones con las tropas, la perrita asumió el cuidado de un grupo de felinos que fueron abandonados en las inmediaciones de la base y posteriormente adoptados por los soldados.En el reporte oficial compartido por el Ejército Nacional, se incluyó un mensaje que relata la convivencia de los animales dentro de las instalaciones del batallón: “Aún después de todo lo vivido, sigo regalando amor a unos gatitos abandonados, los cuido como a mis hijos. La ternura no conoce especie, es amor incondicional”.