Talleres volvió a tocar fondo. En medio de un semestre atravesado por derrotas, conflictos internos, cambios de conducción y una creciente tensión con los hinchas, el equipo cordobés sufrió otro golpe durísimo: perdió 3-0 frente a Atlético Tucumán y quedó eliminado en la primera ronda de la Copa Argentina.

La caída no solo significó una nueva frustración deportiva para el conjunto albiazul. También expuso una imagen futbolística extremadamente débil, con un equipo sin respuestas anímicas, desordenado defensivamente y completamente desconectado del partido desde los primeros minutos.

El encuentro mostró a un Talleres irreconocible, lejos de aquella estructura competitiva que supo consolidar durante los últimos años. La eliminación terminó profundizando todavía más el clima de crisis que atraviesa el club después de la salida de Carlos Tevez, la derrota en el clásico frente a Belgrano y las polémicas extrafutbolísticas que sacudieron al plantel durante las últimas semanas.

Atlético Tucumán aprovechó cada una de las fragilidades del equipo cordobés y resolvió rápidamente el partido con contundencia, intensidad y eficacia ofensiva. Talleres, en cambio, volvió a exhibir una preocupante falta de reacción colectiva e individual.