Alexander Valencia Hernández, de 44 años, y su hijo Nicolás Valencia Ducuara, de 22, desaparecieron mientras disfrutaban de un día de playa en el sector de La Bocana, zona turística de Buenaventura, Valle del Cauca, el pasado 18 de mayo.El drástico giro que pondría en jaque el caso de Jaime Esteban Moreno, universitario de Los Andes asesinado a golpes en HalloweenDe acuerdo con información preliminar de las autoridades, padre e hijo habrían sido interceptados por hombres armados en una zona de alto riesgo del Pacífico colombiano.Versiones indican que las víctimas fueron retenidas, como se puede ver en videos difundidos en redes sociales, y posteriormente llevadas hacia terrenos pantanosos, donde habrían sido atacadas brutalmente.Horas después, las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de Alexander Valencia Hernández en una zona de marea de Buenaventura. El cadáver fue trasladado a Medicina Legal para los procedimientos correspondientes.Entretanto, el paradero de Nicolás Valencia Ducuara sigue siendo incierto, aunque familiares habrían sido informados de su presunta muerte.La situación ha causado indignación entre habitantes y turistas, especialmente porque las víctimas habían llegado desde Cartago, Valle del Cauca, para pasar el puente festivo en esta zona costera. Incluso, algunos reportes apuntan a que los delincuentes habrían intentado hurtarlos antes de cometer el crimen.Nueve policías fueron destituidos e inhabilitados por masacre de tres jóvenes en Chochó, SucreEn medio de la conmoción, la Delegación del Gobierno Nacional para el Espacio de Conversación Sociojurídica de Buenaventura emitió un comunicado rechazando el asesinato de Alexander Valencia. En el documento señalaron que, presuntamente, la estructura criminal EAOCAI Shottas tendría relación con el crimen y exigieron acciones urgentes para esclarecer los hechos y capturar a los responsables.“Jamás será posible construir paz sobre la muerte de personas inocentes”, señalaron en el pronunciamiento, en el que también pidieron la liberación inmediata del joven Nicolás Valencia.Mientras avanzan las investigaciones, el caso revive el temor por la seguridad en Buenaventura y vuelve a poner sobre la mesa la violencia que golpea algunas zonas turísticas del Pacífico colombiano.