China y Rusia aprovecharon la cumbre entre Xi Jinping y Vladímir Putin para reforzar su mensaje de coordinación estratégica y presentarse como factor de "estabilidad" frente a un escenario internacional marcado por Ucrania, Medio Oriente y las tensiones con Occidente.La jornada central de la visita de Estado del mandatario ruso dejó además señales sobre las prioridades y límites actuales de la relación bilateral, desde el respaldo político mutuo hasta asuntos pendientes como el futuro del gasoducto Fuerza de Siberia-2, y concluyó con un banquete oficial ofrecido por Xi a Putin en el Gran Palacio del Pueblo.
Relación en “el nivel más alto de su historia”Xi aseguró que los vínculos entre ambos países se encuentran en "el nivel más alto de su historia" y anunció, junto a Putin, una extensión del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado hace 25 años, considerado uno de los pilares jurídicos de la relación bilateral contemporánea.Ambos líderes firmaron además declaraciones sobre cooperación estratégica y sobre un "nuevo orden mundial" y presidieron la firma de una veintena de acuerdos y memorandos de entendimiento, según la parte rusa, reforzando una narrativa compartida que presenta a China y Rusia como impulsores de un escenario "multipolar" y como defensores de un sistema internacional menos dominado por Occidente.La visita coincidió además con el 30 aniversario de la asociación estratégica entre ambos países, mientras Xi volvió a definir a Putin como un "viejo amigo" y el mandatario ruso aseguró que las relaciones han alcanzado un nivel "sin precedentes".Ucrania, entre las negociaciones y las "raíces" del conflictoXi y Putin respaldaron una solución política para la guerra en Ucrania y defendieron abordar las "raíces" del conflicto, una formulación utilizada habitualmente por Moscú para aludir a factores como la expansión de la OTAN y el modelo de seguridad europeo posterior a la Guerra Fría.Pekín ha insistido en los últimos meses en que aún existe "esperanza" para las negociaciones y mantiene una posición ambigua: pide respeto a la soberanía de todos los países, pero también reclama atender las "legítimas preocupaciones de seguridad" de todas las partes, en referencia a Rusia.La cuestión estuvo rodeada además por la polémica surgida tras una información del Financial Times, que aseguró que Xi dijo recientemente a Donald Trump que Putin podría acabar arrepintiéndose de invadir Ucrania.










