El crimen de Yulixa Toloza, la mujer víctima de una clínica estética de garaje en el sur de Bogotá, puso a prueba nuevamente la labor investigativa de las autoridades. Un equipo de los hombres más destacados de la Sijín de Bogotá fue el encargado de armar el rompecabezas detrás del homicidio de Toloza. Los expertos en crímenes y desaparición de personas comenzaron por lo básico, labores de vecindario, preguntando a cada vecino del centro de estética si tenían alguna información clave. Fue así como poco a poco los investigadores obtuvieron videos del vehículo gris oscuro Chevrolet en el que Toloza fue movilizada, tras ser sacada del centro de estética. En uno de los videos se ve cómo dos hombres, que serían el falso médico y el administrador y pareja de la esteticista, la sacan a rastras del lugar y la montan en el automóvil. A partir de este momento, el rompecabezas comienza a ser armado por los investigadores. La salida de Toloza, cuando se cree que ya iba sin vida, se dio hacia las 7:30 de la noche del pasado miércoles 13 de mayo.De acuerdo con la información técnica recopilada por la policía judicial, ese miércoles, al ver que Toloza ya no respondía, los implicados optaron por deshacerse del cuerpo. La mente criminal de los hoy capturados, según la investigación, los llevó a tomar desde el barrio Venecia la carretera que conduce al municipio de Apulo, Cundinamarca. Durante el recorrido, los presuntos homicidas habrían aprovechado la oscuridad de la vía, que es poco transitada a esa hora, para buscar una zona boscosa y, unos siete metros adentro de la maleza, arrojar el cuerpo de Toloza entre Anapoima y Apulo.La fuga Ahora venía la segunda parte del plan luego de cometer el crimen; la fuga. La idea era aprovechar que la pareja de la esteticista era venezolano para huir al vecino país. Por eso, esa misma noche, después de deshacerse del cuerpo de Toloza, regresaron en el mismo vehículo a Bogotá e iniciaron un recorrido por la autopista norte con destino a la frontera. Los presuntos responsables del homicidio de Yulixa Toloza, habrían puesto en venta el vehículo en el que se fugaron. Foto: Montaje Jesús Chacín/El País con fotos de: (Tomadas de redes sociales)Los investigadores lograron obtener los registros de los peajes en donde se observa pasar el vehículo en la ruta que conduce de Bogotá a Tunja. Los sitios clave en la reconstrucción del segundo recorrido —según la investigación conocida por SEMANA— fueron el peaje de Albarracín y el de Tuta. En este último, los movimientos del vehículo fueron diferentes y su trayecto se hizo por vías terciarias hasta Curití, en Santander, desde donde siguió subiendo hasta llegar a Cúcuta, en Norte de Santander. En la ciudad fronteriza, la pareja responsable del centro estético y el falso médico tomaron contacto con otros dos hombres. Un tío de la esteticista y un taxista conocido de la familia. Estos dos últimos personajes fueron decisivos en la investigación. Los agentes de la Sijín lograron descubrir que el tío de la esteticista y el taxista se pusieron al servicio de los responsables del crimen de Toloza y se habían comprometido a ayudarles a vender el Chevrolet gris que les había servido para tirar el cuerpo en la vía entre Anapoima y Apulo, regresar a Bogotá y luego coger camino hacia Norte de Santander. Al verse acorralados por el delito de destrucción de elementos de prueba, el tío de la esteticista y el taxista entregaron información sobre el destino que los responsables del homicidio de Toloza tomaron en Venezuela. Con la información lograda en el operativo de ubicación del vehículo en Cúcuta, las autoridades del vecino país fueron alertadas y apoyaron a los investigadores para dar captura a la esteticista, su pareja que fungía como representante legal de la clínica de garaje y el falso médico. SEMANA conoció que dentro de los aspectos claves en la investigación para poder armar el rompecabezas e individualizar a cada uno de los implicados, hubo varios testimonios que dieron pistas. El primero, el de la otra paciente que fue encontrada encerrada dentro del falso centro de cirugías; esta mujer le entregó detalles a los investigadores sobre cómo habían sido los últimos momentos de Toloza. Otro de los testimonios fundamentales fue el del dueño del Chevrolet gris. Este le contó a las autoridades que el carro estaba a su nombre porque era amigo del administrador del centro estético y que, como era venezolano, este no podía tener propiedades a su nombre.Con eso, los investigadores lograron crear un perfil de esta persona. También están las grabaciones de los peajes por donde pasó el vehículo y los registros de los teléfonos celulares de los tres implicados en estos puntos.Los investigadores creen que Yulixa Toloza sí salió muerta del centro estética donde la operaron en el sur de Bogotá. Foto: Tomado de internetLos celulares de los implicados fueron cotejados en el sistema judicial DCR, que le arrojó a los investigadores que los teléfonos coincidían con el momento en el que el vehículo quedó grabado en las cabinas de los peajes. Otro de los detalles, que sigue en indagación, es la versión del falso médico. Hasta el momento no se ha encontrado un acta en Colombia que diga que esta persona es un profesional de la cirugía plástica. Por el contrario, los testimonios apuntan a que habría aprendido de manera empírica, al haber trabajado con un médico cubano.La Sijín de Bogotá dispuso de sus mejores investigadores para el caso de Yulixa Toloza. En la investigación hay algunos interrogantes por resolver, lo que lleva a los investigadores a pensar que algo más sucedió durante un tramo del recorrido entre Bogotá y Cúcuta y fue a la altura de Tuta. De acuerdo con el expediente que conoció SEMANA, entre el peaje de Albarracín y Tuta el vehículo estuvo perdido durante unas cuatro horas, lo que lleva a la Policía Judicial a sospechar que hicieron retiros de dinero o quizás estaban planeando otra ruta de escape.
Exclusivo: estas fueron las rutas que usaron los asesinos de Yulixa Toloza para desaparecer el cuerpo y huir a Venezuela
SEMANA conoció que en el caso participaron más de 30 investigadores destacados de la Sijín de Bogotá.













