La VanguardiaBarcelona 20/05/2026 15:28 Actualizado a 20/05/2026 15:45 Donald Trump está acostumbrado a hacer declaraciones altisonantes o a compartir memes que causan indignación. Tras una vida entera en el ojo público, ya no son tanto lapsus como un sello de estilo. Como lo es su sentido del humor, en ocasiones solo apto para acólitos.Una de esas ocasiones sucedió en el reciente Picnic del Congreso, un evento que se celebra en la Casa Blanca y en el que el presidente lanza un discurso. Trump aprovechó el momento para elogiar a su esposa, la Primera Dama de EE.UU. Melania Trump. Fue precisamente Melania quien actuó como maestra de ceremonias y dio paso al presidente. Ya en el estrado, Donald Trump admitió que “odia” hablar después de ella. “Me hace sonar tan insípido... Hizo una película que llegó al número uno, luego se pasó al streaming y también llegó al número uno... Tenemos suerte de tener una primera dama así”, afirmó.Hasta entonces, el discurso era conmovedor. Pero Trump quiso hacer una apostilla. “Pero recuerden: solo hay espacio para una estrella en la familia, así que voy a tener que deshacerme de ella”, añadió. La broma no gustó a todo el mundo, de la misma manera que —se puede decir— el humor de Jimmy Kimmel no encaja con la familia Trump.