El lunes de esta semana, Carlo Ancelotti, director técnico de la selección brasileña, dio a conocer su convocatoria de jugadores para disputar el Mundial 2026, que se realiza en Estados Unidos, México y Canadá. Entre todos los nombres, uno solo desató la euforia absoluta: Neymar Jr., quien, después de tres años de ausencia, volverá a defender la camiseta de su país, luego de meses de incertidumbre acerca de su participación en la justa mundialista. El estratega italiano destacó que la presencia del máximo goleador histórico del Scratch será fundamental para el plantel, presencia que tiene un peso histórico que va mucho más allá de los números.Estamos frente al máximo goleador histórico de la selección de Brasil con 79 goles en 128 partidos disputados, superando las 77 anotaciones que hizo Pelé en 92 encuentros, y además el último representante genuino del fútbol bonito, del jogo bonito que hizo grande a Brasil y que cambió el fútbol para siempre. El drible imposible, la gambeta que desafía la física, la sonrisa en la jugada más difícil. Eso es Neymar. Es Brasil en su esencia más pura.El fútbol moderno es feroz, atlético, veloz, milimétrico y técnico. Los sistemas tácticos dominan, los datos mandan, los márgenes de error se reducen al mínimo. Sin embargo, la historia del fútbol nos ha enseñado, una y otra vez, que son esos jugadores mágicos, diferentes, especiales quienes definen el destino de un torneo.En 1986, Diego Maradona cargó a Argentina sobre sus hombros y la llevó a la cima del mundo. En 1998, Zinedine Zidane transformó a Francia en campeona con una actuación magistral, y en 2022 Lionel Messi guio a la Argentina a ganar la copa que soñó durante décadas. Más allá de los aciertos tácticos, fue la magia; ese talento inimitable que convierte un partido en historia.Neymar puede ser ese hombre para Brasil en el 2026. Puede que no esté a un óptimo nivel físico, pero su presencia en el Mundial era más que necesaria en un equipo que durante los últimos cuatro años ha dado muchos pasos en falso. Brasil terminó en la quinta posición de las eliminatorias de la Conmebol, lo que hace cuatro años le hubiera obligado a jugar el repechaje para llegar al Mundial, pero que en esta ocasión le permitió entrar directo. Brasil no llega como favorito. Llega con hambre, con deuda histórica y con el peso de cinco estrellas que ya llevan demasiados años sin una sexta.Neymar tendrá la oportunidad de disputar otro Mundial con su selección y buscar el único gran título que todavía no ha conseguido con Brasil. Ese es el sueño. Ese es el motor. Y ese es el argumento más poderoso para creer que este equipo puede ir más lejos de lo que muchos esperan.El pentacampeón del mundo debutará en la Copa Mundial el 13 de junio; tres partidos de grupo para despertar. Tres partidos para que el mundo recuerde por qué Neymar es Neymar.El último de los mohicanos del jogo bonito se pone los botines una vez más. Brasil vibra. El mundo observa. Y la magia, esa que ningún dato estadístico puede medir, está lista para brillar.​​​​​​​​​​​​​​​​ (O)