La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido este miércoles de que las vacunas experimentales contra la cepa de ébola Bundibugyo del ébola aún tardarán meses en estar listas para ensayos clínicos, un día después de que el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reuniera al comité de emergencia para analizar el brote ocurrido en la República Democrática del Congo (RDC) y que ya se ha expandido a Uganda, con casi 600 casos sospechosos y 139 muertes también bajo sospecha. “No tenemos ninguna vacuna aprobada para Bundibugyo”, ha afirmado este miércoles Vasee Moorthy, responsable de los ensayos clínicos de la OMS, durante una rueda de prensa en la que ha reconocido que sí hay dos vacunas con ensayos esperanzadores en un plazo de tiempo razonable.La candidata considerada más prometedora es una vacuna llamada “rVSV-Bundibugyo”, diseñada específicamente para esta variante del virus y basada en la misma plataforma viral que la vacuna Ervebo (rVSV-ZEBOV), la única autorizada hasta ahora contra la cepa Zaire del ébola. “No hay actualmente dosis disponibles para ensayos clínicos”, ha explicado Moorthy, que ha situado en “entre seis y nueve meses” el plazo necesario para que pueda empezar a probarse en humanos.Moorthy ha detallado que existe una segunda candidata que podría avanzar más rápido: una vacuna basada en la plataforma ChAdOx1, “la misma que utilizó la vacuna de AstraZeneca” contra la covid-19 desarrollada en colaboración entre la Universidad de Oxford y el Instituto Serum de India. “La están fabricando mientras hablamos”, ha asegurado. Sin embargo, ha matizado que todavía “no hay datos en animales que respalden” su eficacia y seguridad. Según ha dicho, podrían existir dosis para ensayos clínicos “en dos o tres meses”, aunque ha insistido en que “hay mucha incertidumbre” y que todo dependerá de los resultados de esos estudios previos.El experto ha insistido en que “la maquinaria está completamente activada para acelerar la investigación y el desarrollo de contramedidas médicas” frente al brote y ha recordado que la OMS y sus socios llevan trabajando “durante muchos años y a través de brotes anteriores” en el desarrollo de herramientas contra el ébola. “Hay una línea de terapias bastante prometedora”, ha afirmado.Pese al esfuerzo científico, Moorthy ha insistido en que la prioridad inmediata sigue siendo reforzar la respuesta sanitaria sobre el terreno. “Debemos ampliar los cuidados intensivos” y reforzar la capacidad hospitalaria y “la detección temprana” para contener el brote. “Nuestra prioridad es cortar la cadena de transmisión” y que “cada caso sospechoso pueda detectarse precozmente y recibir atención”, ha añadido Anaïs Legand, técnica del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS.Tedros ha defendido además la respuesta inicial de la República Democrática del Congo frente a las críticas por el retraso en la detección del brote y ha justificado la declaración de emergencia internacional. “Declaré una emergencia de salud pública de importancia internacional el domingo, tras consultar a los ministros de Salud de RDC y Uganda”, ha señalado, en referencia a una decisión que calificado de “urgente” para movilizar la respuesta global. El director general de la OMS ha precisado que, pese a la gravedad, “la situación es una emergencia de salud pública de importancia internacional, pero no una emergencia pandémica”, y h situado el riesgo en “alto a nivel regional e internacional y bajo a nivel global”.El responsable de la OMS ha advertido de que la magnitud real del brote podría ser muy superior a la detectada hasta ahora. “Hay casi 600 casos sospechosos y 179 muertes también sospechosas” y espera que las cifras “sigan aumentando” debido al tiempo que el virus circuló sin ser detectado.Para explicar ese retraso, Tedros ha recordado de nuevo el contexto en el que surgió el brote: la provincia de Ituri, donde se notificaron los primeros casos, lleva años afectada por la violencia armada. “En los últimos dos años [el conflicto] ha sido muy intenso”, con más de 100.000 personas desplazadas, “incluidos trabajadores sanitarios”, lo que ha debilitado los sistemas de vigilancia. A ello se suma una dificultad añadida: “[la cepa] Bundibugyo es muy rara y complicada de detectar”, ya que muchos test están diseñados para la variante Zaire”, ha explicado. Además, los síntomas iniciales “son iguales a los de la malaria y la fiebre tifoidea”, enfermedades endémicas en la zona, ha dicho.