Laura Mora, directora de 'Cien años de soledad' considera que el realismo mágico de García Márquez encierra un fuerte contenido poético y socialEra imposible, ya se sabe. ¿Transformar Cien años de soledad, esa catedral de la literatura latinamericana, en una serie, en una película? Era imposible: demasiados personajes que se llaman igual o casi igual, demasiada fantasía que en la narración es simplemente realidad, demasiado peso simbólico. En la década del 70, el mismísimo Anthony Quinn le había hecho una oferta a Gabriel García Márquez, el autor de la novela clave del realismo mágico. Pero no anduvo: el colombiano le dijo que no y escribió una frase de esas que se repiten: “Anthony Quinn, con todo y su millón de dólares, no será nunca para mí ni para mis lectores el coronel Aureliano Buendía“. ¿Cómo levantar esa piedra? Bueno, se sabe: en 2024 Netflix estrenó la primera parte, que dirigieron el argentino Alex García López y la colombiana Laura Mora. Y en agosto sale la segunda parte, que ahora hará otra vez Laura Mora, acompañada por otro colombiano, Carlos Moreno.Se ríe Laura Mora, que accede a esta entrevista por videollamada pero con la cámara apagada, porque justo está en el estudio y todo lo que rodea a Cien años... ES SECRETO. Se ríe porque dice que le costó muchísimo entender ese libro, que por supuesto lo tuvo que leer en la escuela pero no había caso, que lo volvió a leer después, que tuvo que ser grande, tuvo que haber vivido, tuvo que saber de historia y de política y del dolor y de los sueños grandes y de la injusticia, tuvo que crecer para llegar a fondo con la novela. Y ahí sí.PUBLICIDAD-Me imagino que para los colombianos García Márquez está en todas partes, desde que entran a la escuela por lo menos. ¿Qué te pasó con el vínculo con Cien años de soledad?-En Colombia, la diferencia de acceso a la educación según las clases sociales en Colombia es tan tremendo que no me atrevería a decir que es tan transversal como dices. Pero yo crecí en una familia donde la literatura y la lectura han sido muy importantes. Entonces, García Márquez estaba ahí, Borges estaba ahí. PUBLICIDADLaura Mora visitó Buenos Aires para conversar sobre su adaptación audiovisual de 'Cien años de soledad' en la Feria del Libro de Buenos Aires-Pero...-Pero a mí me costó muchísimo Cien años de soledad. Yo había leído sus novelas previas, como La hojarasca, que me parece que es increíble. Y tengo un amor profundo por Del amor y otros demonios. Pero Cien años... me costaba y me costaba. La leí primera vez estando en el colegio, no sé, tendría por unos dieciséis años. Y no le entré. Y, muchas veces, cuando se hablaba de la novela con tanto afecto, con tanto amor, también con tanta grandilocuencia, yo me sentía un poco bruta. PUBLICIDAD-Sin embargo, no era un problema con García Márquez.-Hay un gesto estético en García Márquez que a mí me gusta mucho y es esa obsesión que él tiene con el poder, con los hombres y la decadencia en el poder. Como en El coronel no tiene quien le escriba. Pero Cien años... la traté de leer varias veces, un poco más grande y me costaba, la abandonaba. Entonces cuando cuando fui llamada para estar acá, tenía mucho susto y lo primero que dije fue: “Necesito leer la novela y ver si yo estoy en la capacidad de interpretar la obra”. Y, para mi sorpresa, lo que realmente siento que me faltaba para enfrentarme a Cien años de soledad” era formación. Era formación estética, espiritual, política, para poder entender la magnitud de la obra, que es la Biblia. Lo que hace García Márquez en la novela realmente es ir desde el Génesis hasta el Apocalipsis. PUBLICIDAD-Hablaste de una dimensión política, que no siempre se toma en cuenta.-La obra de García Márquez es profundamente política, no por nada tuvo que exiliarse, ¿no? No solo por su postura, sino porque su postura atraviesa su obra. Pero yo siento que el realismo mágico, en la obra de, de García Márquez, es sobre todo un realismo poético, en una lectura un poco exótica de ese Caribe y de ese mundo que él expresa tan maravillosamente con la creación de Macondo.PUBLICIDAD-Es decir que el realismo mágico no sería mágico.-La realidad es durísima y también es profundamente trágica. Entonces, yo siento que con Cien años de soledad la gente siempre habla de las mariposas amarillas, del momento en que Remedios se va a al cielo. Pero eso está más allá del peso político y poético que tiene el libro. Y por eso yo ponía el ejemplo de Mauricio Babilonia. Todo el mundo recuerda las mariposas amarillas, pero a la gente le cuesta mucho acordarse de quién era realmente ese personaje que traía las mariposas amarillas y que tiene mucho que ver también con la masacre de las bananeras. Es un mulato que trabajaba de aprendiz de mecánico en las bananeras. ¿Y qué representan las bananeras? Pues un proceso colonizador que también fue muy violento. Una idea del progreso que es aterradora también. PUBLICIDAD-Mauricio siempre aparece rodeado por las mariposas amarillas ¿Cómo entendés lo que pasa con ese personaje?-Es un chico de clase humilde que termina mezclándose con Meme, que es la hija de los Buendía, la estirpe que tiene el poder en el pueblo. Y también es la hija de Fernanda del Carpio, que representa, en esta segunda parte del libro, lo católico, el centralismo del país, que ha sido tan duro con las regiones. Fernanda decide atentar contra la vida de este chico que ha osado meterse con esta chica. Eso es superpolítico. Hay un tema de clases, hay un tema de raza. Es decir, todos los flagelos de la sociedad colombiana están puestos en ese chico, pero de lo que nos acordamos es de las mariposas amarillas y no de ese cuerpo trabajador que las trae. Ese me parece el ejemplo perfecto de cómo muchas veces se habla de la novela con el romanticismo de estas imágenes poderosísimas que tienen que ver como con lo mágico, pero se le quita el peso político. PUBLICIDADLa segunda temporada de la serie busca ser más exigente intelectual y visualmente, asegura Laura Mora-¿Será que incomoda? -Estoy segura de que sí. Muchísimo. En Colombia no es un secreto que a la derecha le incomoda muchísimo el libro y se han dicho cosas muy desafortunadas del libro y del autor precisamente por eso. PUBLICIDAD-¿Por ejemplo?-Se ha dicho muchas veces que la masacre de las bananeras es un invento de García Márquez, cuando hoy se sabe que fue real y que es un evento que se ha querido borrar. Entonces, se ha dicho: “Eso es otro invento de ese realismo mágico de García Márquez”. -¿Hay algo del presente de Colombia que se pueda leer en Cien años de soledad?-Eso es, quizás, lo que a mí me parece más sorprendente de García Márquez. Lo vigente. Los grandes autores, los grandes artistas, son unos grandes profetas de su tiempo, del mundo, de la condición humana. Colombia es un bucle, no ha sabido salir de la violencia, de la historia repetida de la venganza, de la construcción de un enemigo interno. Y cuando yo leo Cien años de soledad, puedo perfectamente amplificarlo a lo que está pasando hoy mismo. Otra vez, con otros nombres. Liberales, conservadores... García Márquez dice, en el libro que la única diferencia entre liberales y conservadores en Colombia es que unos van a misa de seis y los otros a misa de ocho. Eso aplica perfectamente al día de hoy. Y también la relación entre la Iglesia y el Estado con la Iglesia inmiscuyéndose en lugares de la sociedad y de lo político que no debería. Pero hay otras cosas.-¿Como qué?-Esto quizás tiene que ver con leerlo ya mucho más grande y mucho más curtida. Se trata de la incapacidad de amar de los seres humanos. Siento que al final la novela tiene que ver con eso. No son solo los Buendía y no es solo Macondo, es un vacío humano, es una carencia de lo humano, que al final nunca podemos ser lo suficientemente amorosos como para salvarnos sino que tenemos una tendencia muy destructiva, muy violenta. Y que al final la naturaleza se va a vengar de nosotros como en Macondo y nos sobrevivirán las hormigas."La obra de García Márquez es profundamente política", dice Laura Mora-Tuviste que adaptar este texto para una plataforma internacional. ¿Algo de esta lectura se pudo poner en esa adaptación?-Yo entré a la serie en la primera temporada, dirigí algunos capítulos pero es en esos capítulos cuando la política llega a Macondo y eso era perfecto para alguien como yo, que asume el cine como su terreno político y que ha estudiado por gusto también mucho la historia política de Colombia. Era ahí donde yo podía como aportar ideas, interpretaciones, símbolos. Luego, en la segunda temporada, debo decir que hemos sido muy libres, muy alentados por Paco Ramos (N.de la R: vicepresidente regional de Netflix) a no temer frente a la exploración del libro, frente a los riesgos del libro y frente a lo político del libro. Creo que esta segunda parte no estará exenta de polémicas, pero nos ha permitido explorar esa primera mitad del siglo XX tan convulsa en Colombia y en el mundo, traer ese mundo a Macondo y explorar esas ideas políticas que yo creo que están tan presentes en el libro. Darles la espalda sería traicionar a Cien años de soledad. -Cuando terminemos la segunda temporada, ¿tendremos una idea diferente de la novela que antes de ver la serie?-Quizás. Espero que, que las imágenes, los sonidos y los símbolos, que traemos puedan aportar a otra lectura. Pero hay que ver que entre la primera y la segunda temporada hay muchas diferencias. Es el mismo Macondo y hay muchos personajes que se mantienen, pero esta temporada trae unas exigencias que obedecen más a asumir la serie no solo como entretenimiento.-Sino..-Yo creo que, que tenemos que hacer que la gente piense, que tenemos que considerar al espectador como un ser activo y que va a participar pensando y sintiendo con respecto a las imágenes que traemos. Es una temporada más exigente visual e intelectualmente, y eso está inspirado por un libro cuya segunda mitad es un terremoto de eventos, de poesía y de complejidad... y queríamos estar un poquito a ese nivel. Entonces, sí, va a haber una diferencia en ese sentido y espero que la gente la abrace y que vuelva a leer el libro. Eso es lo que yo más quisiera. Lo que más quisiera es que la gente vuelva a leer el libro. [Fotos: Netflix; Fundación El Libro]