El brote de �bola en �frica declarado emergencia de salud p�blica internacional por la OMS deja ya m�s de un centenar de muertos y varios pa�ses afectados. EEUU proh�be la entrada a viajeros procedentes de RDC, Uganda y Sud�n del Sur y �ustralia y los pa�ses de Sudeste Asi�tico refuerzan los controles sanitarios. Espa�a, por ahora, clasifica el riesgo como bajo.El s�bado pasado la Organizaci�n Mundial de la Saud declar� el brote de enfermedad del �bola causada por una variante del virus de Bundibugyo que llevaba circulando m�s de un mes en el noreste de la Rep�blica Democr�tica del Congo (RCD) y Uganda constituye una emergencia de salud p�blica de importancia internacional (PHEIC en sus siglas inglesas), aunque no cumple los criterios de emergencia pand�mica. Los �ltimos datos de la OMS cifran en 88 los muertos en RDC, mientras que el Gobierno de Kinshasa elev� la cifra a 116. El brote actual es el decimos�ptimo registrado en RCD desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976 y el m�s grave desde que sufriera la segunda mayor epidemia de �bola documentada entre 2018 y 2020 en el noreste del pa�s, que caus� m�s de 2.200 muertos y los expertos consideran que el de ahora tambi�n es preocupante.Las investigaciones realizadas por las autoridades congole�as sit�an el inicio del brote a finales de abril, a partir de un primer caso sospechoso de una persona que present� s�ntomas el 24 de abril en Bunia, capital de Ituri, y falleci� poco despu�s. Seg�n el ministro de Salud congole�o, Samuel Roger Kamba, el traslado del cad�ver a Mongbwalu para su funeral, una zona minera con alta densidad y mobilidad de la poblaci�n, favoreci� la propagaci�n del virus.Dos d�as despu�s, el 26 de abril, se analiz� un nuevo caso con los mismos s�ntomas pero se descart� la presencia de la variante Zaire del virus, la m�s habitual y responsable de anteriores epidemias de �bola en �frica central. Los an�lisis realizados en Kinshasa identificaron la cepa Bundibugyo, menos frecuente y que carece de vacunas o tratamientos autorizados. Al descartarse la cepa implicada en brotes anteriores, las medidas para contener el brote se retrasaron durante varias semanas, un error que ha contribuido a la dispersi�n de casos.El 5 de mayo, la OMS recibi� la notificaci�n de una cincuentena de fallecimientos en Mongbwalu, entre ellas las de cuatro trabajadores sanitarios. El 14 de mayo se confirm� el primer caso de �bola y al d�a siguiente la RDC declar� el brote de forma oficial en las zonas sanitarias de Bunia, Mongbwalu y Rwampara, en la regi�n de Ituri.Desde entonces, las cifras de fallecimientos, casos activos y sospechosos causados por esta variante del virus del �bola no han dejado de crecer, aunque var�an seg�n las fuentes y el momento de actualizaci�n. La OMS y los Centros para el Control y Prevenci�n de Enfermedades de �frica (CDC de �frica) mantienen hasta ayer un balance de 88 fallecidos vinculados al brote, incluido un ciudadano congole�o que muri� en Kampala tras cruzar a Uganda. El Gobierno congole�o eleva la cifra a 116 muertes y se han notificado entre 246 y m�s de 300 casos sospechosos en las provincias de Ituri y Kivu del Norte. Las autoridades sanitarias han confirmado la presencia del virus en los territorios congole�os de Bunia, Mongbwalu, Rwampara, Nyankunde, Butembo, Katwa y Goma, capital de Kivu del Norte, una regi�n donde los desplazamientos de poblaci�n, la actividad minera y la presencia de grupos armados dificultan el rastreo de contactos y el acceso de equipos sanitario.sA estos casos se unen los de Uganda, que confirm� el 15 de mayo dos casos en Kampala en personas que hab�an viajado desde la RDC, uno de ellos mortal, y Sud�n del Sur ha notificado este lunes un caso en el estado de Equatoria Occidental, cerca de la frontera congole�a. Las autoridades sursudanesas subrayan que el paciente permanece aislado mientras se rastrean sus contactos.La OMS subraya que se trata del tercer brote conocido causado por la cepa Bundibugyo desde que esta variante fue identificada en Uganda en 2007, que despu�s afect� a RDC en 2012. La enfermedad pertenece al grupo de fiebres hemorr�gicas virales, al igual que el Hantavirus, enfermedades zoon�ticas que se transmiten por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar fiebre hemorr�gica grave, v�mitos, diarrea y hemorragias internas. La tasa de mortalidad media del �bola oscila entre el 25% y el 90%La respuesta internacional se ha intensificado desde el fin de semana. La OMS anunci� el env�o de 18 toneladas de material m�dico y equipos de protecci�n desde Dakar y Nairobi hacia Bunia. El Gobierno congole�o ha delcarado el estado de emergencia y despleg� suministros sanitarios y personal especializado en la zona afectada. Adem�s, prev� abrir nuevos centros de tratamiento en Ituri.La Uni�n Africana tambi�n ha movilizado equipos de respuesta y la Comunidad de �frica Oriental ha pedido a sus ocho pa�ses miembros reforzar la vigilancia epidemiol�gica y la coordinaci�n transfronteriza. Ruanda ha cerrado su frontera terrestre con la RDC, mientras Kenia, Uganda y Sud�n del Sur han aumentado los controles sanitarios y los sistemas de detecci�n temprana.Refuerzo de fronteras y sanitarios fuera de �fricaEstados Unidos ha activado un dispositivo de emergencia y ha anunciado el env�o de un paquete de ayudas de 13 millones de d�lares destinada a vigilancia epidemiol�gica, laboratorios y atenci�n cl�nica. Washington tambi�n ha suspendido temporalmente la entrada de viajeros procedentes de RDC, Uganda y Sud�n del Sur que hayan estado en esos pa�ses durante las �ltimas tres semanas y la embajada estadounidense en Uganda ha suspendido la emisi�n de visados. Los Centros para el Control y Prevenci�n de Enfermedades de EEUU (CDC) han emitido alertas para sus ciudadanos residentes en las zonas afectadas y han comenzado a reforzar la vigilancia en puertos de entrada, mientras Australia ha anunciado que sus autoridades sanitarias colaboran con socios internacionales en la respuesta al brote. Igualmente, varios pa�ses del Sudeste Asi�tico tambi�n han anunciado hoy el refuerzo de los controles sanitarios en sus fronteras: Tailandia rastrear� a los viajeros procedentes de zonas de alto riesgo e Indonesia y Vietnam han intensificado la vigilancia y la coordinaci�n con las redes sanitarias mundiales. Bangkok, Yakarta, Hanoi y Manila tambi�n han compartido pautas de prevenci�n con la poblaci�n, y piden a que los viajeros que regresen de pa�ses afectados y presenten s�ntomas busquen r�pidamente atenci�n sanitaria. Ninguno de los pa�ses mencionados ha detectado hasta el momento caso alguno de �bola.En Europa, el Centro Europeo para la Prevenci�n y Control de Enfermedades (ECDC) ha activado su grupo de trabajo sanitario y enviar� expertos a la sede de los CDC de �frica para apoyar la coordinaci�n de la respuesta. En Espa�a, concretamente, el Ministerio de Sanidad ha clasificado como "muy bajo" el riesgo para espa�oles que viajen o residan en las zonas afectadas y sostiene que la probabilidad de transmisi�n secundaria en Espa�a tambi�n es reducida gracias a la capacidad diagn�stica y a la red hospitalaria especializada en enfermedades infecciosas de alto riesgo. Una Emergencia de Salud P�blica Internacional no es una pandemiaUn trabajador sanitario da instrucciones a una residente en Rwampara, RCD, para contener el brote de �bola en la regi�n.Xinhua / Xinhua News / Europa PrXinhua / Xinhua News / Europa PrUna emergencia de salud pública de importancia internacional (PHEIC) es el nivel más alto de alerta de salud pública internacional que la Organización Mundial de la Salud (OMS) puede declarar bajo el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), pero no supone que el brote se haya convertido en una pandemia global. Mientras una PHEIC es un mecanismo legal formal diseñado para activar la coordinación internacional y el apoyo ante eventos de salud pública graves, una pandemia se refiere a la propagación global sostenida de una enfermedad a través de múltiples países o continentes."Más bien, una emergencia refleja que el evento se considera lo suficientemente grave como para requerir acción internacional coordinada, vigilancia reforzada, movilización de recursos y colaboración transfronteriza", explica Daniela Manno, profesora clínica adjunta en la prestigiosa Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. En términos prácticos, la declaración ayuda a movilizar la atención internacional, la financiación, el apoyo técnico y la coordinación entre países y agencias de salud pública"."La Organización Mundial de la Salud declaró previamente una PHEIC durante el gran brote de ébola en las provincias de Kivu Norte e Ituri en la República Democrática del Congo entre 2018 y 2020, y antes, durante la epidemia de ébola en África Occidental de 2014-2016. La declaración actual refleja la preocupación por la complejidad operativa del brote, incluida la inseguridad, el movimiento de la población, la detección tardía y la implicación del virus del ébola de Bundibugyo, para el cual actualmente no existen vacunas ni tratamientos autorizados".Un brote preocupantePara Daniella Manno, este es un brote preocupante por varias razones. "En primer lugar, el n�mero de casos sospechosos notificados antes de la confirmaci�n sugiere que la transmisi�n podr�a haber estado ocurriendo durante varias semanas antes de que el brote fuera reconocido oficialmente", explica la experta de la Escuela de Higienes y Medicina tripial de Londres, en SMC Reino Unido. "En segundo lugar, el brote se est� produciendo en una regi�n afectada por la inseguridad, el desplazamiento de poblaci�n y una alta movilidad de personas, todo lo cual puede complicar la vigilancia, el rastreo de contactos y la prestaci�n de servicios sanitarios".Recuerda que el brote previo de �bola dur� casi dos a�os, con la inseguridad y la desconfianza comunitaria interrumpiendo repetidamente el rastreo de contactos, la vacunaci�n y las actividades de respuesta. A ello se une que se cree que el brote est� causado por el virus del �bola de Bundibugyo, un virus raro causante de �bola para el cual actualmente no existen vacunas ni tratamientos autorizados, ni tan siquiera existen prototipos de vacunas en fases avanzadas de ensayos cl�nicos que puedan desplegarse r�pidamente. Ahora bien, recuerda, es importante subrayar que RCD tiene una amplia experiencia en la respuesta a brotes de �bola y la capacidad de respuesta es significativamente mayor hoy que hace una d�cada. "Los brotes de �bola pueden ser extremadamente graves y devastadores a nivel local y regional, pero el �bola no se propaga de la misma manera que los virus respiratorios como la gripe o la covid-19, y en general es mucho menos transmisible. La transmisi�n normalmente requiere contacto directo con fluidos corporales o materiales contaminados de una persona infectada, lo que hace que la propagaci�n global sostenida sea mucho menos probable".La respuesta al brote depende en gran medida de medidas cl�sicas de salud p�blica como la detecci�n r�pida de casos, el aislamiento, el rastreo de contactos, la prevenci�n y control de infecciones, los entierros seguros y la participaci�n comunitaria. "Estas medidas fueron fundamentales para controlar finalmente la epidemia de �bola de �frica Occidental de 2014-2016, la mayor registrada hasta la fecha, y si se implementan de forma r�pida y eficaz tambi�n pueden ayudar a controlar este brote", subraya Manno."Este brote pone de relieve tanto los avances como las lagunas que a�n existen en la preparaci�n global frente a epidemias, sobre to en lo referente a filovirus, especialmente en el caso de virus del �bola m�s raros como el �bolavirus Bundibugyo, apunta esta experta, que ha participado en investigaciones sobre preparaci�n ante brotes en Sierra Leona, Tanzania y la Rep�blica Democr�tica del Congo."Tambi�n pone de relieve c�mo la inseguridad, el desplazamiento y la fragilidad de los sistemas sanitarios pueden seguir complicando la respuesta a brotes, incluso cuando existen herramientas cient�ficas y experiencia en salud p�blica disponibles"."Lo que hace que este brote sea importante es que se trata del virus Bundibugyo, un miembro menos com�n de la familia de los �bolavirus. La mayor�a de las vacunas y tratamientos con anticuerpos que solemos asociar con el �bola se desarrollaron para el virus del �bola de Zaire, no para el virus de Bundibugyo", a�ade Vinod Balasubramaniam, vir�logo molecular y director del Grupo de Investigaci�n en Infecciones e Inmunidad de la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud Jeffrey Cheah de la Universidad Monash en Malasia.Un brote dif�cil de rastrearEl actual brote de Congo y Uganda est� causado por el virus Bundibugyo, un miembro de la especie Orthoebolavirus bundibugyoense, estrechamente relacionado con el virus del �bola (especie Orthoebolavirus zairense), concreta Emma Thompson, profesora cl�nica de Enfermedades Infecciosas y directora del MRC-University of Glasgow Centre for Virus Research, Universidad de Glasgow (Reino Unido)."Los informes de que las pruebas iniciales de �bola realizadas con GeneXpert fueron negativas sugieren que el brote podr�a haber pasado desapercibido durante alg�n tiempo, con puntos ciegos diagn�sticos tempranos que retrasaron su detecci�n.En segundo lugar, a�ade, las infecciones en trabajadores sanitarios son una se�al de alarma en cualquier brote por filovirus (una familia de virus ARN llamada as� por su forma filamentosa alargada, similar a un hilo), ya que indican transmisi�n no detectada en entornos sanitarios y fallos en las medidas de prevenci�n y control de infecciones.En tercer lugar, la identificaci�n de casos en Kinshasa y Kampala, a cientos de kil�metros de la provincia de Ituri, muestra que el virus ya se ha desplazado a trav�s de redes de movilidad humana antes de que se lograra una contenci�n completa.Complicado camino a una vacunaThomson apunta que existe una vacuna autorizada dirigida al virus del �bola de la especie Orthoebolavirus zairense (rVSV-ZEBOV), la cual podr�a ofrecer cierta protecci�n cruzada parcial frente al virus Bundibugyo, seg�n estudios experimentales en primates no humanos. No obstante, no puede asumirse que esto se traduzca en una protecci�n fiable en humanos durante un brote. "Las plataformas de vacunas basadas en adenovirus y MVA pueden ofrecer posibilidades m�s amplias, especialmente en formulaciones multivalentes, pero datos inmunol�gicos recientes sugieren que algunas plataformas autorizadas o en fases avanzadas siguen generando respuestas principalmente dirigidas contra el virus del �bola, m�s que respuestas amplias frente a todos los ebolavirus", apunta Thomson. "En t�rminos sencillos, actualmente no disponemos de una vacuna espec�fica contra el virus Bundibugyo aprobada y lista para el control de brotes, por lo que se necesita investigaci�n urgente adicional".Lo mismo ocurre con los tratamientos, a�ade. "Las terapias aprobadas basadas en anticuerpos monoclonales como Inmazeb y Ebanga se desarrollaron para la enfermedad causada por el virus del �bola, no por el virus Bundibugyo, y su eficacia frente a otros ebolavirus no est� establecida. Existen anticuerpos experimentales de amplio espectro prometedores, pero a�n no sustituyen la detecci�n r�pida, la atenci�n de soporte de alta calidad, la prevenci�n y control de infecciones y el rastreo de contactos".Las prioridades inmediatas son, por tanto, pr�cticas y cient�ficas: "diagn�sticos capaces de detectar el virus Bundibugyo, secuenciaci�n gen�mica r�pida, fuerte control de infecciones en entornos sanitarios, circuitos cl�nicos seguros, rastreo de contactos, participaci�n comunitaria y centros de tratamiento capaces de ofrecer cuidados de soporte de alta calidad". "La secuenciaci�n gen�mica es especialmente importante porque permite confirmar la especie viral, determinar si los casos est�n relacionados, reconstruir cadenas de transmisi�n y detectar si el brote se debe a transmisi�n sostenida entre humanos o a m�ltiples introducciones".Y en cuanto a la preparaci�n frente a epidemias, "tendemos a desarrollar herramientas en torno a los pat�genos de brote m�s conocidos, pero los virus m�s raros como el Bundibugyo tambi�n pueden causar enfermedad grave y propagaci�n internacional. Por ello "es esencial una inversi�n sostenida en laboratorios de alta contenci�n, desarrollo de diagn�sticos, vigilancia gen�mica, plataformas de vacunas, terapias y colaboraciones internacionales de investigaci�n. Estas capacidades no pueden improvisarse r�pidamente una vez que un brote ya est� en marcha"."La declaraci�n de la OMS est� cient�ficamente justificada, pero no debe interpretarse como un motivo para que cunda el p�nico entre la poblaci�n", coincide Vinod Balasubramaniam es vir�logo molecular y director del Grupo de Investigaci�n en Infecciones e Inmunidad de la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud Jeffrey Cheah de la Universidad Monash en Malasia. "El �bola no se propaga como la covid-19 o la gripe"."En el mejor de los casos, una vacuna basada en el virus de Zaire podr�a proporcionar una inmunidad cruzada limitada o parcial, pero en la pr�ctica del control de brotes, no debemos dar por sentada una protecci�n fiable a menos que se demuestre. Por eso es probable que se necesite una vacuna espec�fica contra el virus de Bundibugyo o, idealmente, una vacuna m�s amplia contra todos los virus del �bola, agrega en este sentido el vir�logo molecular Balasubramaniam.Las se�ales de alerta son claras: "sospecha de transmisi�n no detectada, propagaci�n transfronteriza e infecciones o muertes entre el personal sanitario. Cuando el personal sanitario se ve afectado, el propio sistema sanitario se vuelve vulnerable, y eso puede acelerar un brote."Por eso las prioridades ahora son claras: "diagn�stico r�pido, el aislamiento seguro, el rastreo de contactos, una prevenci�n rigurosa de la infecci�n en los hospitales, entierros seguros y dignos, y una comunicaci�n honesta con las comunidades. Para los pa�ses fuera de la regi�n afectada, incluidos Australia y el Sudeste Asi�tico, el riesgo inmediato sigue siendo bajo, pero la preparaci�n sigue siendo importante. No se trata de cerrar fronteras ni de infundir miedo. Se trata de apoyar r�pidamente a los pa�ses afectados y de aplicar medidas de salud p�blica basadas en la evidencia antes de que el brote sea m�s dif�cil de contener".