Opinión

Columnas Diarias

Estado, empresa y sociedadUna rebaja de la calificación podría ocurrir si se deteriora la trayectoria de crecimiento de mediano plazo.

De acuerdo con la más reciente publicación del Ministerio de Finanzas Públicas, la semana pasada la calificadora de riesgo crediticio soberano Standard & Poor’s (S&P Global Ratings) anunció a los inversionistas y al mundo que Guatemala mantiene la calificación de largo plazo de BB+ con perspectiva estable; es decir, que seguimos igual que la última evaluación, sin poder superar la nota que nos sitúa apenas a un peldaño de superar el umbral para llegar a grado de inversión; o sea, nos mantiene como un país con grado de riesgo especulativo, de no inversión.

Es una lástima que, a pesar de que se resalta la estabilidad y resiliencia macroeconómica del país, reconociendo las políticas prudentes adoptadas por sucesivos gobiernos para mitigar los efectos adversos de choques exógenos, la sólida posición externa apoyada por reservas monetarias internacionales que alcanzan casi 12 meses de importaciones, así como la tradicional prudencia fiscal reflejada en déficits fiscales sostenibles y un razonable nivel de deuda pública, los desafíos pendientes asociados con la calidad de las instituciones públicas, las brechas en infraestructura y las condiciones sociales prevalecientes que limitan un mayor crecimiento económico, nos imposibilitan subir la calificación de Guatemala.