El rey Carlos III prohíbe el foie gras en todas las residencias reales como medida de bienestar animal

Reino Unido, el 6 de mayo de 2023. EFE/ Neil Hall

La familia real británica evita varios alimentos debido a razones que van desde la seguridad alimentaria hasta el protocolo y ciertas preferencias personales, según Hello! Magazine. Aunque parezca que en el Buckingham Palace no existen limitaciones, existen productos y bebidas que rara vez aparecen en los menús oficiales de la realeza.PUBLICIDADLas razones para excluir estos productos combinan temas de salud, estrictas normas de etiqueta y las elecciones personales del rey Carlos III y otros miembros del entorno real.La familia real británica evita el consumo de mariscos como parte de un protocolo de seguridad alimentaria. (Wikimedia Commons)Las preocupaciones sanitarias influyen directamente en la elección de ingredientes. Los mariscos como langostinos y cangrejo se consideran peligrosos por el riesgo de intoxicación alimentaria, ya que pueden contener bacterias al estar menos cocidos. PUBLICIDADDe acuerdo con antiguos mayordomos reales citados por el medio, este tipo de productos se excluyen sistemáticamente de los menús en palacio y durante los viajes, para evitar incidentes en compromisos oficiales.También existe una restricción respecto a la carne poco hecha o cruda. Platillos como el steak tartare casi nunca se sirven, pues tienen más probabilidades de portar bacterias. Según reconocidos chefs, la princesa Diana evitaba la carne roja excepto el cordero cuando recibía invitados, y la familia real prefiere no exponerse a riesgos de intoxicación.PUBLICIDADLa reina Isabel II prefería menús sin carbohidratos almidonados durante sus comidas privadas en el palacio. (AP Foto/Alastair Grant Pool, archivo)Por otro lado, la difunta reina Isabel II optaba por prescindir de los carbohidratos almidonados como la pasta, el pan y las papas en sus almuerzos privados, prefiriendo pescado o pollo con verduras para mantener niveles de energía estables.El protocolo real impone la eliminación de alimentos que podrían causar incomodidad durante actos públicos. El ajo es uno de los ingredientes principales excluidos; la reina Camila declaró que “el ajo está fuera de lugar”, para evitar el mal aliento en saludos y encuentros diplomáticos que pueden durar horas.PUBLICIDADComidas con sabores intensos o muy especiadas también se evitan en eventos oficiales, ya que buscan prevenir alergias, sudoración o alteraciones digestivas que interfieran con la agenda real. El rey Carlos III endulza su té con miel de su propia cosecha en Highgrove House. (Aaron Chown/Pool via REUTERS)El medio citado señala que aunque en privado algunos miembros disfrutan platillos especiados, la sobriedad prevalece en actividades públicas.PUBLICIDADLa princesa de Gales ha reconocido ser aficionada a los curris picantes, pero reduce el nivel de especias en presencia de su familia y en comidas donde participan los hijos.Más allá del protocolo, existen restricciones debidas a gustos personales. El rey Carlos III prohíbe el foie gras en todas las residencias reales, una medida oficializada desde hace años y comunicada a defensores del bienestar animal.PUBLICIDADLa princesa de Gales disfruta los curris picantes en privado, pero reduce el nivel de especias cuando comparte la mesa con su familia. (Picture date: Friday May 8, 2026.)Respecto a las bebidas, el antiguo mayordomo real Grant Harrold reveló a Hello! Magazine que ni el rey Carlos III ni otros miembros consumen azúcar en su té. El actual monarca prefiere endulzarlo con miel, producto proveniente de sus propias colmenas en Highgrove House.A diferencia de la reina Isabel II, famosa por su afición al chocolate y los dulces, Carlos III evita los azúcares procesados y escoge opciones más naturales. El chef royal Darren McGrady comentó que el rey prefiere frutas o pasteles ligeros y rara vez consume golosinas, incluso en las celebraciones tradicionales.PUBLICIDADEl menú real refleja una combinación de estrictos protocolos, precauciones sanitarias y gustos personales de la monarquía. (REUTERS/Isabel Infantes)En sus viajes al extranjero, la familia real británica aplica precauciones extremas para evitar problemas gastrointestinales. Nunca consumen agua de la canilla y solo beben agua embotellada británica, especialmente de la marca Hildon, como subraya el medio citado. Además, se controlan de manera estricta los menús en estas ocasiones, para reducir riesgos de intoxicación durante giras oficiales.PUBLICIDADEn el caso del rey Carlos III, la preferencia por postres ligeros y frutas frescas se ha consolidado como una constante, reflejando una tendencia a elegir alternativas naturales frente a los dulces tradicionales.