La agenda de Donald Trump indicaba que esta mañana del martes tenía “tiempo ejecutivo” y “dos reuniones políticas”, todo cerrado a la prensa. Pero está claro que la vocación de promotor inmobiliario forma parte del código genético del presidente de Estados Unidos, por lo que encontró tiempo para llevar a los periodistas a una visita de obras de su salón de baile.Mientras Trump disfrutaba con la evolución de su gran obra, el fiscal general interino, Todd Blanche, era frito a preguntas por los senadores de la Comisión de Apropiaciones de la cámara alta tras el anuncio de que el gobierno destinará 1.776 millones de dólares para compensar a las supuestas víctimas de la presunta instrumentalización de la justicia que atribuyen a Joe Biden.En esa sala, el ruido de las perforadoras del exterior de la Casa Blanca fue sustituido por el aroma de la corrupción, tal como lo describieron los senadores demócratas y no pocos republicanos, al considerar que esa iniciativa servirá para indemnizar a amigos y aliados de Trump, entre los que se incluyen los que cargaron y pegaron a los policías que custodiaban el Capitolio el 6 de enero del 2021, cuando el presidente perdedor en las urnas incitó a una movilización para derogar el resultado electoral.Esta es la administración que siempre ha pregonado la ley y el orden, que ha desplegado a la guardia nacional en las calles de la capital del país y en otras ciudades. “Cualquiera puede solicitarlo si cree que fue víctima de la instrumentalización judicial”, respondió Blanche a la pregunta concreta si esos insurgentes serán compensados. Mucho más educado que su predecesora Pam Bondi, defendió la creación de ese fondo y aseguró que ningún miembro de la familia Trump podrá acogerse a ese fondo de compensación, pero sí los agresores del 6 de enero.“Yo estuve aquí aquel día. Esto no fue una protesta pacífica, fue un motín. Fue un día muy, muy malo para nuestro país”, recalcó el senador republicano Mike Rounds. “Si van a crear un fondo, asegurémonos de que exista supervisión judicial”, pidió.El vicepresidente JD Vance, ejerciendo el papel de portavoz, protagonizó la rueda de prensa de la Casa Blanca (la secretaria de prensa Karoline Leavitt está de baja por maternidad) y coincidió con Blanche en esa defensa del fondo. “Ni un dólar será para el presidente Trump”, insistió y reiteró que nadie está descartado de ser indemnizado, incluidos los condenados por atacar a policías del Capitolio.“Las personas que recibirían el dinero son personas que han sido procesadas de manera completamente desproporcionada en relación con cualquier delito que hayan cometido”, remarcó.“No tratamos a dar dinero a nadie que haya atacado a un agente de policía. Lo que buscamos es dar dinero, o mejor dicho, compensar, a personas contra las que se actuó con toda severidad y que fueron maltratadas por el sistema judicial. Tenemos personas acusadas de atacar a agentes del orden y eso no significa que vayamos a ignorar las reclamaciones que presenten”, insistió. Vance, además, hizo piruetas verbales para defender invertir esos casi 1.800 millones si bien muchos ciudadanos tienen problemas para comprar alimentos.Entre tanto, Blanche no supo explicar la razón por la que dimitió el abogado Brian Morrissey, consejero general del Departamento del Tesoro, nada más conocerse la decisión de instaurar es fondo.“No sé si es una coincidencia”, respondió el fiscal general interino. “No puedo hablar sobre las razones de su renuncia”, añadió.Aunque el protagonista guardó silencio y un portavoz del Tesoro sostuvo en un comunicado que Morrissey había servido con integridad, nadie pareció dudar de que había una relación directa entre una cosa y otra.Morrissey fue confirmado por el Senado para ese puesto hace solo siete meses. El departamento en el que servía es el encargado de depositar esa partida de millones para indemnizaciones. Su distribución la controlará un organismo compuesto por cinco personas. Blanche respondió que “no tengo ni idea” si Trump sugerirá los nombres de los integrantes.Uno de los momentos de mayor confrontación se produjo durante el interrogatorio al que le sometió el senador demócrata Jake Reed, que comparó a Blanche con la mano derecha de un jefe de la mafia.“Toda esta audiencia está exponiendo algo que, para mí, es muy preocupante”, le comentó Reed a Blanche. “Usted es un abogado muy talentoso, pero desde mi perspectiva, tiene muy poca lealtad a la Constitución y al pueblo estadounidense, y es el consigliere del presidente”, apostilló.