A menos de un mes del Mundial de fútbol 2026, la Scaloneta volvió a convertirse en el activo publicitario más codiciado del mercado argentino. Las marcas aceleraron una carrera millonaria para asociarse a los campeones del mundo y capitalizar una emoción colectiva que sigue intacta desde Qatar 2022. Desde hamburgueserías y cervezas hasta yerba mate, detergentes, analgésicos y casas de apuestas, los futbolistas de la Selección protagonizan campañas cada vez más ambiciosas, donde el verdadero producto no es lo que se vende, sino el prestigio emocional que transmiten. En un país fragmentado y atravesado por tensiones políticas y económicas, ellos tienen como nadie el consenso social.
Sigue siendo el rey. El fenómeno tiene una cabeza indiscutida y es Lionel Messi. El rosarino no solo es el futbolista argentino más famoso del planeta, sino también uno de los deportistas más rentables del negocio publicitario global. Según estimaciones internacionales de marketing deportivo, cobra cerca de 1,7 millones de dólares por publicación patrocinada en redes sociales. Su imagen aparece asociada a Adidas, a la yerba Baldo, la cerveza Michelob Ultra y hasta una campaña mundialista de Lego junto a Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé y Vinicius Jr. Su figura funciona como una garantía de prestigio global. Con Messi, las marcas no solo venden productos, sino aspiración, excelencia y pertenencia a una épica contemporánea. Se estima que por año, según valores de mercado, el delantero del Inter de Miami amasa una fortuna de 80 millones de dólares en publicidad.











