La confirmación formal de que Roberto Baradel dejará la conducción del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) sacudió el escenario sindical de la provincia. La decisión, adelantada semanas atrás al conocerse que el histórico líder no se presentaría a una nueva reelección, marca el cierre de un ciclo de más de veinte años en el que Baradel se consolidó como una de las figuras más poderosas y controvertidas del gremialismo y de la política bonaerense. En una extensa entrevista concedida al canal de streaming Gelatina, el secretario general rompió el silencio para fundamentar su salida desde una perspectiva institucional. "Me voy de SUTEBA porque las organizaciones no son patrimonio de los dirigentes, sino de todos aquellos que tomamos la decisión consciente de organizarnos para defender nuestros derechos", argumentó. En esa línea, el referente docente añadió que las estructuras gremiales "necesitan ir desarrollando iniciativas y teniendo etapas que permitan fortalecerlas y avanzar", al tiempo que llevó tranquilidad a sus afiliados al asegurar de forma tajante: "SUTEBA ha quedado en muy buenas manos". El frente educativo: paritarias locales y el "ahogo" de la Nación La salida de Baradel se produce en un contexto de altísima complejidad socioeconómica que impacta directamente en las aulas. Al evaluar la gestión de la administración provincial, el dirigente diferenció la predisposición al diálogo del gobierno de Axel Kicillof frente a las políticas de recorte impulsadas por la Casa Rosada.