Desde hace meses, unos camiones recorren los algo m�s de 20 kil�metros que separan la gran obra de soterramiento del paseo de Extremadura y la cornisa este de la capital, en el costado del estadio del Atl�tico de Madrid. Completan esa romer�a con la caja hasta arriba de una tierra arrancada del emergente t�nel bajo la A-5, imprescindible para esa gran playa con olas que justo dentro de un a�o ser� realidad. Esta ruta tan particular tiene una sencilla explicaci�n. �Aqu� se excav� una mina [sepiolita] y luego se rellen� con materiales de diferentes lugares. Puede haber terreno bueno mezclado con escombros y es imposible categorizarlo ni saber c�mo se va a comportar. As� que este terreno no sirve y se trae tierra de calidad reaprovech�ndola de los trabajos de soterramiento de la A-5�, detalla Marta Champer, ingeniera de Caminos y project manager de Gemswell Surf Madrid -joint venture entre Stoneweg y Teras Capital, en colaboraci�n con el Atl�tico de Madrid-, durante la visita de GRAN MADRID. Un centenar de operarios y dos docenas de m�quinas (retroexcavadoras, pilotadoras, rodillos, gr�as...) pisan el acelerador.Del casi mill�n de metros c�bicos de tierra que se retirar�n para dibujar el flamante Paseo Verde del Suroeste, cerca de 70.000 -unas 28 piscinas ol�mpicas llenas- tienen la misi�n de compactar el terreno sobre el que se asiente la gran laguna con capacidad para 120 surfistas, con edades y niveles variados, de forma simult�nea. �La tierra que se retira de aqu� va al vertedero porque se trata de un relleno que los ge�logos no pueden categorizar ni saber c�mo se va a comportar. Da mucha m�s confianza un terreno homog�neo�, puntualiza Champer, mientras decenas de m�quinas trabajan sin descanso. La cuenta atr�s del mayor espacio artificial para el surf en Europa, y uno de los principales reclamos de la Ciudad del Deporte del Atl�tico, ha comenzado.Recreaci�n del futuro entorno de la Ciudad del Deporte.GEMSWELL SURFAs�, la primavera que viene, mientras en el estadio Metropolitano se dispute la segunda final de la Champions rumbo a sus 10 a�os de vida, est� previsto que decenas de surfistas est�n ya disfrutando de 20 tipos de olas a unos pocos metros de all�. Con ese ADN de la vieja A-5 en sus entra�as. Han sido (y son) numerosos los desaf�os a los que se ha enfrentado (y se enfrenta) una obra de estas caracter�sticas. Pero el principal, m�s all� de poner en marcha semejante infraestructura en lo que hasta hace no tanto fue un p�ramo casi maldito, es el propio escenario. �Trabajar a cielo abierto es siempre un reto. Te puede fastidiar la lluvia, la nieve, el fr�o o el calor. En otras obras llega el momento en que cierras y puedes trabajar sin problema, como ha podido ser el caso, por ejemplo, del soterramiento de la A-5, una vez completado el t�nel. Pero todos los detalles de esta laguna se configuran siempre a cielo abierto�, profundiza Champer, recordando, por ejemplo, el complicado arranque de 2026, donde la lluvia ralentiz� el ritmo de trabajo al convertir la superficie en un barrizal. Lo mismo ocurri� en marzo de 2025, con ese episodio ininterrumpido de precipitaciones que tuvo a la capital y parte de la regi�n en jaque. �Es mucha agua la que va a haber aqu�, pero poca columna de agua. Porque el terreno excavado pesa m�s que el agua que ir� por encima�, puntualiza.Esas lluvias, por cierto, s� que ser�an bienvenidas dentro de un a�o, una vez completada la gran playa de Madrid, para facilitar un llenado que requerir� al menos cuatro semanas. Los 30.000 metros c�bicos de agua y 23.000 metros cuadrados de superficie -unos tres campos de f�tbol- alimentar�n la instalaci�n a trav�s de unas gigantescas tuber�as con agua procedente del Canal de Isabel II. Sin embargo, tambi�n se tiene en mente un plan B sostenible mirando hacia el futuro. �En Europa han dado el visto bueno a que el agua regenerada pueda tener un uso recreativo, pero eso a�n no ocurre en Espa�a [no se aseguran �ndices de potabilidad]. Sin embargo, lo que hemos dejado es una preinstalaci�n enterrada de una tuber�a para que, cuando pueda ejecutarse, solo haga falta la conexi�n. Es cuesti�n de tiempo porque el agua es un bien escaso en Espa�a�, sostiene sobre esa cuesti�n hidr�ulica que es imprescindible.Preinstalaci�n para agua recicladaOcurre tambi�n en la capital, y especialmente en ese esquinazo del distrito de San Blas-Canillejas, que en verano la evaporaci�n es muy elevada. �Hace mucho calor y es algo que no est� controlado. La evaporaci�n necesitar� un aporte de agua. La idea es no tener que vaciar nunca la laguna�, a�ade Champer. Cada posible filtraci�n o rotura puntual estar� localizada a trav�s de un gran cerebro con sensores y ser�an los equipos de buzos quienes se encargar�an de la reparaci�n. �El agua que se filtre ir�a a unos pozos y regresar�a a la circulaci�n para desembocar de nuevo en la laguna�. Su flotabilidad, por cierto, es menor que la del mar al no tratarse de agua salada, lo que tambi�n influye en el tipo de tablas de surf.M�quinas trabajando en el entorno de la Ciudad del Deporte.ANTONIO HEREDIAPero como ya es de sobra sabido, la piscina no estar� en calma, sino que vivir� acompasada por un oleaje artificial. Y para que eso ocurra, una gigantesca m�quina de 56 palas aguarda desde hace tiempo en un hangar de San Sebasti�n. �La idea es que Wavegarden -que fabrica ese gran motor de 56 m�dulos y 2.000 metros cuadrados- entre en obra el mes de junio�, abundan desde el epicentro de la obra. Se transportar� en camiones a trav�s de 60 contenedores mar�timos, seg�n vayan siendo necesarios por el ritmo de la actuaci�n. �A pesar de ser olas artificiales, el ruido que generan parece real. Ser� como si estuvieras en Tarifa�, bromean.El caso es que hay (aproximadamente) 37.000 madrile�os con una tabla de surf en su casa. Al menos, esas son las cuentas que manejan en el coraz�n de Gemswell Surf. Un porcentaje que, teniendo en cuenta la poblaci�n madrile�a -3,5 millones de habitantes en la ciudad-, no parece muy elevado, pero s� suficiente como para ir generando un arraigo local. �Hay mucha pasi�n y mucho forofo; era una deuda hist�rica con Madrid�, repiten, al tiempo que subrayan que el 70% de los tickets se venden con al menos tres meses de antelaci�n. �Aqu� el tema de las olas est� controlado: son infinitas�, se�ala Jaime Herraiz, chief surfing officer, quien destaca la importancia de impulsar la cultura de este deporte en la capital. �Se podr� gestionar la ola desde el nivel b�sico hasta el muy avanzado; ser�n entre 16 y 18 olas por hora. Con esa cantidad, en mar abierto no te dan los brazos�.Operarios trabajan en las obras de la laguna de olas.ANTONIO HEREDIAEn esta recta final, se empiezan a conocer detalles como el de la arena de la playa, que ser� �medio artificial, medio natural�. Una superficie con unas caracter�sticas clave para ese entorno que tendr� que soportar los colmillos del sol madrile�o: no quemar� con el exceso de calor ni se volar� con el viento. �Si no, la laguna se llenar�a de tierra. Es capaz de aguantar una buena ventolera�. O que el fondo de la laguna ser� de una superficie impermeable llamada liner, que es resistente a las algas y no abrasiva para los surfistas. O que parte del futuro roc�dromo, vecino de la playa, se apoyar� sobre el edificio principal. Y que, para eso, han sido necesarios pilotes de 1,80 metros de di�metro. Tambi�n, por la quebradiza gen�tica del terreno, alcanzar los 50 metros de profundidad con muchos de los pilotes.Son m�s de 60 millones -15,7 procedentes de fondos europeos al �apostar por la sostenibilidad y la dinamizaci�n econ�mica�, as� como un pr�stamo al 50% del Banco Santander y BBVA- los que se est�n invirtiendo en esa cornisa del distrito de San Blas-Canillejas para que, dentro de apenas un a�o, Madrid pueda presumir de olas y, aunque a�n suene a locura, decir en voz alta que, al fin, la capital tiene playa.
La cuenta atr�s para las olas en la Ciudad del Deporte del Atl�tico de Madrid: tierra 'premium' del t�nel de la A-5, un motor que viajar� en 60 contenedores y arena de playa que no quema ni se vuela
Desde hace meses, unos camiones recorren los algo m�s de 20 kil�metros que separan la gran obra de soterramiento del paseo de Extremadura y la cornisa este de la capital, en el...






