Francesc PeirónNueva York. Corresponsal 19/05/2026 06:00 Actualizado a 19/05/2026 06:13 Cosas de la edad que se dice, Donald Trump demuestra en su red social que está obsesionado con parecer más joven de lo que es para apagar las numerosas y crecientes denuncias sobre su decadencia física y, sobre todo, de su estado mental.En menos de un mes (14 de junio), el presidente de Estados Unidos celebra sus 80 años. Aunque el escrutinio al que se le somete en los medios no tiene por ahora comparación con el que sufrió su predecesor, Joe Biden, en una pinza que unió a la Fox y a la CNN o al New York Post y al The New York Times, su comportamiento reciente está generando preguntas sobre su salud, incluso por algunos miembros de su propio partido.Cada vez puede disimular menos los estragos por el paso del tiempo. Trump está envejeciendo y eso le ha llevado a menos viajes, al uso de zapatos más cómodos, a dar la sensación de que parece quedarse dormido durante reuniones (siempre que no habla él) y a la reiteración en su agenda diaria del concepto “tiempo ejecutivo”, que está cerrado a la prensa. Sus tobillos están abotargados, sus manos muestran hematomas pese al maquillaje y sus ojos están rodeados de bolsas cada vez más pronunciadas.Esa es una realidad incuestionable, salvó en el mundo paralelo que se ha creado en su red social gracias sobre todo a las producciones realizadas con IA.Imagen publicada por Donald Trump en su red Truth SocialTruth SocialDespués de su visita a China, esa obsesión por su lucha contra el edadismo resultó apabullante. Uno de los montajes más llamativos era uno en el que se veía al actual Trump (con mucho retoque de Photoshop) junto a un juvenil Trump, vestido con uniforme militar. “El mismo tipo, ahora aún más energía”, rezaba el titular de esa publicación.Trump asistió a una escuela militar en su adolescencia, pero nunca sirvió en las fuerzas armadas. Recibió múltiples aplazamientos del servicio militar durante la guerra de Vietnam, incluido uno decisivo por espolones óseos.En su enfebrecida lucha contra la biología, en una de esas publicación en Truth Social declaró: “El presidente Trump se vuelve MÁS JOVEN”, junto a una imagen que le mostraba de pie junto al líder chino Xi Jinping (72 años), con un rostro sospechosamente liso y notablemente menos avejentado.“El presidente Trump envejece a la inversa”, indicó en otro post saliendo de un carro de golf, con otra fotografía retocada en la que se le ve más joven de lo que es. La inmortalidad era esto. Trump pretende ser el vivo retrato de Benjamin Button, el personaje inspirado en un relato de F.Scott Fitzgerald, que desde la senectud retrocedió a su infancia.