El presidente del grupo asturiano de ingeniería TSK, Sabino García Vallina, convirtió el miércoles la ceremonia de toque de campana en la Bolsa de Madrid en un acto familiar. Lejos de las aparatosas puestas en escena de otras ocasiones y de los mensajes grandilocuentes, prefirió repartir mensajes para los nietos, con el orgullo de quien celebra un éxito profesional. TSK cumple cuarenta años de vida y qué mejor manera de celebrarlo que salir a bolsa, vino a decir a los presentes. Los inversores parecieron entender el mensaje y dieron una buena acogida a la empresa.Lo cierto es que las salidas a bolsa se han convertido en una maniobra arriesgada, y más aún en estos días de incertidumbre. La operadora de telefonía Digi tiene congelado su estreno bursátil hasta que los mercados acaben de digerir los efectos de la guerra en Irán y en los últimos meses el único movimiento ha sido el del grupo industrial Arteche, que pasó del BME Growth al mercado continuo. Más allá de los estrenos de HBX y de Cirsa el año pasado, no ha habido más novedades. Por eso, tanto la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como el operador bursátil, BME, se afanan en animar a las empresas a cotizar.Dato Los ingresos de la compañía alcanzan los 1.000 millones de euros Sin embargo, TSK ha seguido el camino trazado. Ha captado recursos de family offices españoles y de firmas de inversores internacionales con cierto prestigio como la gestora europea Amundi, la especializada en transición energética Amundsen, la noruega DNB Asset Management o la británica Janus Henderson. Son nombres que transmiten confianza al mercado y la sensación de que hay trabajo de fondo.El objetivo de la operación ha sido captar 150 millones de euros y salir a bolsa valorada en más de 600 millones de euros. Lo ha hecho al precio más elevado de la horquilla de salida, con una demanda que cuadruplica la oferta y una subida de hasta el 14% en su primera sesión bursátil. Un éxito, al menos en el arranque.El propio consejero delegado de la compañía, Joaquín García Rico, ve el salto a la bolsa como algo normal para una compañía de estas características, acostumbrada a los mercados internacionales. “Es el siguiente paso natural para la compañía porque en el mundo en el que operamos todas las empresas son cotizadas. Lo son nuestros clientes, nuestros principales socios y suministradores, y también nuestros competidores”, asegura. Cotizar en bolsa es lo que corresponde “por el volumen de ventas y por el mundo en el que se mueve la compañía”.Con sede en Gijón, TSK ingresa más de 1.000 millones de euros y emplea a alrededor de 1.500 personas. Como explica su primer directivo, el objetivo de la salida a bolsa es captar mediante una ampliación de capital recursos con los que “soportar el crecimiento” e impulsar el plan estratégico. En los próximos “tres o cuatro años” el objetivo es duplicar el tamaño de la empresa.DatoEl valor bursátil aproximado de la empresa es de 600 millones de euros tras su estreno en bolsaLa compañía cuenta con una cartera de proyectos por valor de unos 1.300 millones de euros y ha orientado su negocio hacia Norteamérica, donde ingresa cerca de 800 millones de euros al año. En Europa trabaja sobre todo en España, el Reino Unido y Alemania. A esta orientación geográfica suma su posicionamiento en “sectores con gran demanda”, asegura su consejero delegado. La transición energética, la digitalización o los minerales críticos son actividades en las que TSK ofrece sus soluciones. “Es una compañía reconocida y respetada en el mundo”, asegura el presidente, que es también el fundador.Los dueños de TSK conservarán cerca del 60% del capital, con lo que queda preservado el control familiar. Es un elemento que destacó el consejero delegado de BME, Juan Flames, en su discurso durante la salida a bolsa. Para el operador bursátil, resulta interesante, como dijo, disponer de empresas de perfil industrial, internacional y familiar en sus índices. “Esperamos que sirva a las empresas a animarse a dar el salto”, señaló.Savino García Vallina, presidente y fundador del grupo de ingeniería TSK, interviene durante el debut en la Bolsa española el pasado miércoles Ana Bornay / EFEEn la salida a bolsa, el Santander y CaixaBank han actuado como bancos coordinadores globales, mientras que Alantra, Banca March y JB Capital ejercen el papel de managers en la colocación. Entre los bancos el mensaje es que el nivel de aceptación ha sido elevado porque los inversores han apreciado el interés de una conocida empresa de ingeniería. Han decidido apostar por el plan de captar recursos para crecer, aun cuando la compañía no repartirá dividendo durante los próximos tres años.TSK lleva desde el 2003 inmersa en un plan de expansión internacional que comenzó por Marruecos y Venezuela, y que le permitió capear la crisis financiera y superar las particulares dificultades de otras ingenierías. La propia Duro Felguera, también asturiana, ha seguido el camino contrario, hasta verse obligada a pedir ayudas a la SEPI y caer en manos de inversores mexicanos.Como parte de su crecimiento, TSK ha ido realizando pequeñas adquisiciones en los últimos años para ir conformando un perímetro más diversificado, en términos geográficos y de actividad. Lleva incluso desde el 2006 desarrollando actividades orientadas hacia la energía fotovoltaica. Y hace diez años se hizo con Intecsa, especializada en petróleo y gas. Un año después compró la unidad de negocio de biomasa y energía termosolar de la vasca Ingeteam. Otro de los ámbitos en los que ha tomado posiciones es en el almacenamiento de energía.García Vallina explicó durante la salida a bolsa que uno de los objetivos de la empresa será “crecer en rentabilidad de forma ordenada con una estrategia bien definida”. La empresa mejorará la relación entre deuda y beneficios, lo que debería permitirle en el futuro liberar las ganancias para repartirlas entre los accionistas. “La entrada de nuevos inversores no cambia el rumbo estratégico, sino que lo refuerza”, aseguró el presidente.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión
TSK no siente vértigo en su salida a bolsa
El grupo asturiano de ingeniería recibe una buena acogida en su estreno en el mercado pese al entorno global









