La situación financiera de las familias argentinas volvió a deteriorarse y encendió nuevas señales de alarma. La morosidad de los hogares alcanzó en febrero el 11,2%, según el informe mensual del Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC).
La morosidad de las familias no cede y se espera un “amesetamiento” en niveles altos
Se trata del nivel más alto desde que el Banco Central comenzó la serie estadística en 2010, incluso por encima de los registros observados durante la pandemia. Además, dicho valor se alcanzó tras 15 meses de aumentos consecutivos.
Además, el estudio mostró que el indicador mensual del bienestar económico de los hogares argentinos alcanzó los 5,1 puntos y acumuló diez meses consecutivos de suba, consolidándose dentro del estadio de “Fragilidad Familiar”. El índice se mide en una escala general del uno al diez, diseñada de modo que los valores más bajos reflejan una estructura económica familiar robusta y saludable, mientras que el aumento de la cifra señala niveles de riesgo, fragilidad y vulnerabilidad crecientes.
El informe, impulsado por el diputado nacional de Unión por la Patria Nicolás Trotta, advirtió que el deterioro responde principalmente a la pérdida de poder adquisitivo, el crecimiento de la morosidad, la caída del empleo formal y el cierre de pequeñas y medianas empresas.














