El 6 de mayo de 2024, Pamela Cobbas, Roxana Figueroa, Andrea Amarante y Sofía Castro Riglos fueron atacadas con una bomba molotov en la habitación que compartían en un hotel del barrio de Barracas. Las primeras tres murieron luego de agonizar durante días, mientras que la cuarta quedó gravemente herida. A dos años de la masacre, comenzó el juicio contra el único acusado de provocar el incendio, acusado de agredirlas por odio a su orientación sexual, ya que las mujeres eran lesbianas. Se trata de Justo Fernando Barrientos, quien era vecino de las dos parejas y las había amenazado e insultado antes del ataque. El hombre llega al debate imputado por "triple homicidio agravado por haber sido cometido por odio de género y por la orientación sexual de las damnificadas, con alevosía y ensañamiento, y por un medio idóneo para crear un peligro común" en concurso real con "homicidio en grado de tentativa por idénticos motivos y agravantes", en el caso de Sofía. El polémico posteo de Manuel Adorni: “La palabra lesbicidio no está registrada en el diccionario”

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